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Aborto

A mediados del mes de febrero de este año, un fallo de un tribunal uruguayo, impidió que una mujer se realizara un aborto, aun cuando en ese país el aborto es legal hasta las 12 semanas de gestación. La acción de amparo la interpuso el padre del nonato, lo que viene a poner sobre la mesa un tema poco debatido en Chile, por no decir sin debate alguno, el cual es el derecho del padre sobre la criatura que está por nacer.

En efecto, la discusión del aborto solo se ha dado desde la perspectiva de la mujer y no del padre, más allá de las ya famosas 3 causales porque, seamos claros y sinceros, lo que se pretende en el largo (o corto) plazo, es el aborto libre. ¿Tendrá derecho la mujer a decidir sobre la vida o no de un ser que aún lleva en su vientre, sin consultar o tomar en cuenta la opinión del padre? ¿Será que la mujer considera que esta es solo una decisión que le corresponde a ella? Se podrá llegar a tal extremo que el violador de una mujer que le provoque un embarazo pueda llegar a demandar a la mujer para impedir el aborto o ya sea para sancionarla e incluso obtener indemnizaciones por el hecho de practicarse un aborto. Al parecer la discusión en Chile aún no se ha realizado con la profundidad debida, y solo hemos escuchado a las posturas más extremas de los pro- aborto y de quienes están en su contra. Al parecer, el debate serio de ideas, propuestas y de cómo en sociedad en conjunto abordamos este tema aun no aparece en el horizonte.

Qué rol juega el padre en una decisión tan importante para él y para la mujer como es la de practicar un aborto. Qué debería hacer una mujer frente a la negativa del padre a dicha práctica. Al parecer nuestra legislación aun sigue al debe en materia regulatoria y nuestros legisladores toman posturas, de acuerdo a su creencias religiosas o anti religiosas o particular forma de cosmovisión del mundo o sacando cálculos de qué postura les rinde más réditos electorales, más que desde su verdadera misión, la cual es crear leyes que mantengan la cohesión social, el orden institucional y la defensa de los derechos de cada uno de los ciudadanos.

Seamos sinceros, y dejemos nuestras legítimas visiones particulares al respecto y vamos a la realidad pura, a lo que efectivamente sucede hoy, tanto en los sectores más aventajados de nuestra sociedad como en aquellos más vulnerables. Sin ley de aborto, estos no dejarán de practicarse ya sea haciéndolo pasar como apendicitis en una clínica privada o con la señora que hace los arreglos o en consulta de un médico de dudosa reputación. La realidad es que en Chile se realizan abortos sin ninguna regulación y exponiendo a la mujer, en los casos de las más vulnerables, a colocarse en manos de personas de las cuales no se tiene certeza de su expertise técnica para realizar tal procedimiento. Aun es más, tengan por seguro que aunque se apruebe el famoso proyecto de las tres causales, se seguirán realizando abortos fuera de ellas.

Es muy cierto que el peor de los mundos es la práctica del aborto, pero también es cierto que en los actuales tiempos, el origen de los embarazos no deseados es en mayor parte de simple irresponsabilidad, tomando en cuenta la gran cantidad de métodos anticonceptivos y anticoncepción de emergencia que existe en el mercado y que se encuentran, en su mayoría, al alcance de la población.

Al parecer el gran déficit y principal responsable de la gran cantidad de abortos (no se cuentan con cifras oficiales pero la cifra negra los sitúan alrededor de 200.000 anualmente) se encuentra en la precaria o nula educación sexual que se realiza en nuestras escuelas y en nuestras familias. Cuando hablamos de educación hablamos de una seria, respetuosa, clara pero no vulgar.

A su vez se necesita una legislación que se haga cargo de una realidad, que por mucho que no nos guste, existe y no podemos dejar que desarrolle por sí sola, sin un debido marco regulatorio. Como sociedad debemos tener la suficiente madurez para darnos cuenta que existen cosas que no comulgan con nuestras particulares creencias, valores, cosmovisiones de mundo, pero que se desarrollan ante nuestras propias narices y no podemos dejar de verlas, porque eso solo favorece a los inescrupulosos que sacan ventaja de esta inactividad.

La vida es el regalo más preciado que nuestro creador nos ha dado, y la debemos defender y promover con todas nuestras fuerzas, pero esta lucha no se da en el campo de la prohibición y del derecho penal, esta lucha se da en la educación, en la creación de conciencia, en la solidaridad, en la equidad, y en entregar las herramientas para que cada persona pueda lograr su mayor realización espiritual y material de acuerdo a su esfuerzo y a sus propios talentos.

Esta lucha es dura, no va a ser fácil, pero se puede ganar, y eso se logra cada vez que una mujer, niña o adolescente que estaba dispuesta a abortar, desiste de ello, y cada vez que sucede es una batalla ganada en esta lucha por la vida.

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Acerca Víctor Matus

Víctor Matus

Abogado de la Universidad Pedro de Valdivia, cisternino y cruzado de tomo y lomo. Creo que todo pude ser mejor, amante de la libertad y ferviente adherente de la meritocracia. Me interesa aprender (de los que saben) y tratar de ser un aporte para mi país.

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