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Bernie, Michelle y Wheeler

Riquelme, J (foto Columna)En 1995 McArthur Wheeler robó dos bancos en Pittsburg. Lo hizo a plena luz del día y a rostro descubierto. Luego de su arresto se le mostró el video donde quedaba demostrado que él había cometido tales delitos y él, sorprendido, atinó a decir “pero si usé el jugo”.

El señor Wheeler se refería a un jugo de limón del cual sabía, era un componente de la tinta invisible y por lo mismo, pensó que su cara no sería captada por las cámaras, que su crimen quedaría impune.

Esta noticia generó el estudio de Justin Kruger y David Dunning acerca de cuánto creemos saber en ocasiones y en que en realidad no sabemos nada o muy poco (y no notamos tal ignorancia). El título del estudio es Unskilled and Unaware of It. Algo así como “no calificados ni consientes de ello”.

21 años después, Estados Unidos enfrenta una particular elección presidencial que capta los ojos y oídos de muchos en Chile. Trump ha logrado hacerse más conocido que Hillary por su modo de hacer campaña más que por su contenido. En Chile se comenta lo peligroso que es Trump. Pero Hillary no logra entusiasmar a nadie que no se haya informado (ni tampoco a muchos que sí lo han hecho). Y ahí es donde aparece Bernie Sanders.

Es un nombre gentil para un hombre duro. Es mayor en edad, por lo tanto goza de un aire de respeto natural y tiene una vasta experiencia política.

Hagamos una pausa respecto de Sanders y hablemos de Michelle. Según la encuesta de julio de Adimark, la aprobación de su gestión llegó a un nivel bajo histórico. Su aprobación, la más baja que se obtiene desde que empezó la encuesta es de un 22% y su desaprobación, se mantiene en un 73%.

La evidencia y la corta memoria que tenemos en Chile nos invitan inequívocamente a pensar que la presidenta no goza de buena salud política. Ni su figura inspira ya confianza, ni los partidos de su coalición están ordenados tras su discurso profundamente socialista. La querella contra Qué Pasa, el infatigable Caso Caval y el siempre creciente rechazo a las reformas que aprobaron un Congreso dominado por la Nueva Mayoría y junto con las reformas actuales son un cóctel político nocivo.

Y entonces volvemos a Bernie. Hace pocos días un muy querido amigo me preguntaba “Pero entre Hillary y Trump, ¿por quién vas?”. Reconozco un silencio incómodo de mi parte. Hay tanto de Trump que no me gusta. Menos mal que, como tantas otras veces, mi amigo vino en mi ayuda (aunque esta vez sin saberlo) y me dijo “yo habría votado por Bernie, me tincaba”. Doble ayuda. Uno, me salvo de tener que elegir entre quizás los más malos candidatos en mucho tiempo y dos, me dio la idea de esta columna.

Pasa que mi amigo y el 73% del universo encuestado por Adimark no les gusta el gobierno de Michelle Bachelet. No les gustan sus reformas, su modo de actuar, sus ideas. A las personas, en el fondo, no les molesta el modelo, les molestan las fallas puntuales que existen. Pero no buscan formatear el país o sus instituciones.

Las ideas de Bernie se parecen a las de Michelle (aquí es donde espero que se acuerden de Wheeler). Educación universitaria gratuita (ni una palabra de calidad en su página) para todos, incluidos los sectores más ricos y la injusticia enorme que eso conlleva. ¿Cómo financiarlo? Supongo que ya adivinó: con una reforma tributaria. No una tan profunda como la que vivimos (sufrimos) en Chile. Pero sí más y más altos impuestos. Aumentar la recaudación en $1 significa asumir que el gobierno es capaz de administrar mejor ese dinero que la persona que lo produjo. Otra idea de Bernie: que los bancos grandes (too big to fail) sean fraccionados. Esto significa un escaso o poco respeto por el derecho de propiedad. En el fondo, es también tenerle desprecio a la riqueza.

El problema, pienso, no es la riqueza, sino los medios empleados para conseguirla. Pero para Michelle y sus reformas que hacen crecer el Estado y disminuyen a la sociedad civil, la riqueza, los poderosos de siempre y los poderes fácticos deben ser atacados. Para Bernie también.

Por lo mismo, si para mi amigo, que no le gusta cómo está haciendo las cosas este gobierno le parece razonable votar por Bernie, tendré que ser yo quien lo ayude, y le exprima los limones más jugosos que existan para que vaya a votar.

PD: El estudio de Kruger y Dunning http://psych.colorado.edu/~vanboven/teaching/p
7536_heurbias/p7536_readings/kruger_dunning.pdf

PD 2: ¡Encontré mi candidato! Se llama Gary Johnson. Este es su link: https://www.johnsonweld.com/

Foto: www.cnn.com

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Acerca Jose A. Riquelme G.

Jose A. Riquelme G.

Hijo de dos personas increíbles (profundo admirador de mi madre), nieto de una culta lectora y muy amigo de mis amigos y mi perro. Abogado UDD. Ex alumno y hoy profesor universitario. También trabajo como asesor legislativo de 4 diputados jóvenes. Trabajo en las áreas donde creo que se puede cambiar el mundo: la política y la educación. Cada día me convenzo más de la justicia y naturalidad que existe en las ideas liberales.

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