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Colombia… en Paz


FARC-logoComo tal vez muchos colombianos, me encontré confundida con la información y comentarios acerca del Proceso de Paz que se lleva a cabo actualmente en mi querida Colombia con las Farc.

Buscando respuestas y claridad, tratando de establecer si decirle Sí o No al Plebiscito; investigué, leí, y reflexioné. Me fui por el Sí y estas son mis razones…

El conflicto armado en Colombia ha dejado un saldo de alrededor de 260.000 muertos (más de 80% civiles), 45.000 desaparecidos, 6,9 millones de desplazados (el mayor número de desplazados en el mundo de acuerdo a las Naciones Unidas) y 8 millones de colombianos sin protección y servicio alguno del Estado por décadas. Estas cifras, que solo señalan los casos más graves del impacto del conflicto, representan más de 15 millones de colombianos seriamente afectados por la guerra, cerca de la tercera parte de nuestra población. 

Ferney Santa, un campesino de 51 años de Trujillo, Valle (una de las zonas más afectadas por el conflicto, al ser un clave corredor estratégico para el tráfico de drogas, generador de recursos para la guerrilla) tuvo que abandonar su tierra en dos ocasiones gracias a la violencia. Hoy en entrevista con la AFP,  y de regreso a casa, cree en la paz y abre sus brazos al perdón. Señala, sobre la reincorporación a la sociedad de excombatientes tras el proceso de paz con las FARC, y los anunciados diálogos con el ELN, que ‘como desplazados nos tocó lucharla (…) para poder sobrevivir, pero ahora esa gente necesita también salirse de los grupos armados para poder trabajar y subsistir. La vida armada no debe ser muy buena‘. Hoy, miles de víctimas del conflicto armado de más de medio siglo en Colombia se alistan para reencontrarse con sus agresores, esta vez sin armas y ofrecerles perdón e inclusión. Santa se declara dispuesto a convivir con los reinsertados. “Desde que ellos estén con ganas de trabajar, uno también trabajaría con ellos. ¿Podemos nosotros seguir el noble y visionario ejemplo de este y muchos campesinos que se comprometen con la paz? No olvidemos que la verdadera guerra se ha visto en el campo y en las pequeñas poblaciones de nuestro país. 

¿Que logramos si votamos Sí al Plebiscito y apoyamos el Proceso de Paz?

En el nivel más fundamental (y relevante), logramos un cese al fuego, el fin de la guerra civil más larga de la historia latinoamericana, la destrucción literal de las armas de las Farc y no más secuestros en Colombia. Estas para mí, son razones más que valederas y suficientes para darle mi apoyo al Proceso y decir Sí al Plebiscito porque mi bello país tendrá finalmente La Paz que tanto nos merecemos. Hoy, esto no es un sueño o una utopía, ¡puede ser nuestra nueva realidad!

Como lo señaló la red internacional de noticias IRIN recientemente, ‘el hecho que una de las guerras armadas más largas de la historia (la de Colombia contra las Farc) esté apunto de culminar, ofrece una luz de esperanza e incluso lecciones en resolución de conflictos similarmente profundos como los vistos en Siria & Sudán del Sur’. Algunas de las técnicas usadas durante el Proceso de Paz en Colombia, como la inclusión de las víctimas del conflicto en su desarrollo y la preparación de una detallada agenda Pos-Conflicto, entre otros; han creado nuevos estándares internacionales en la resolución de conflictos.

El logro más valioso y tangible de este Proceso de Paz colombiano es la culminación de la guerra, para ello se creó y acordó un detallado Plan de Acción para desmovilizar a sus 7.000 hombres, prepararlos para su vinculación a la vida civil y erradicar todo su armamento en un plazo de 6 meses. Algo nunca antes visto ni acordado en ninguno de los fallidos intentos anteriores por La Paz en Colombia; sin armas, no hay combatientes, no hay guerra. Y esta es la razón clave por la cual tantos en la arena nacional e internacional, creen verdaderamente en el éxito de este Proceso de Paz, y dejando sus propias opiniones políticas a un lado, lo están apoyando sin vacilar.  

Es de gran esperanza ver también cómo, independiente de los resultados del plebiscito, si los colombianos apoyamos o no el Proceso de Paz, las Farc han acordado no regresar a la guerra. En el caso de un No mayoritario en el plebiscito, los negociadores se sentarán de nuevo en la mesa de diálogos, les tomará algo más de tiempo, pero tarde o temprano llegarán a un nuevo pacto, que en ningún caso será retomar las armas ni volver a la guerra. 

¿Cuál es el escenario de decir No al Plebiscito?

Es apostarle a más años de violencia y marginación a la Colombia rural y de provincias, al campesino, al ganadero. Al abandono sistemático de poblaciones y territorios remotos. A una brecha entre ricos y pobres cada vez más grande.  ¿Estamos de acuerdo en reencontrarnos con los flagelos del secuestro y la extorsión? Ambos, junto con el impuesto ilegal sobre la producción de coca, son las armas financieras más poderosas de las Farc para luchar su inclemente guerra.

Yo vivo fuera del país, y sueño con regresar a mi tierra, a una Colombia realmente libre. Es maravilloso ver cómo este momento histórico de poder hacer La Paz en Colombia, tiene tanto reconocimiento y apoyo internacional. Esta vez no es solo el café y el cruel flagelo de la droga lo que es mundialmente conocido de Colombia afuera de nuestras fronteras. Hago eco de las palabras de Kristian Herbolzheimer en su más reciente reporte sobre el Proceso de Paz “Innovaciones en el Proceso de Paz Colombiano” en el cual señala: ‘¡los Colombianos tienen hoy una nueva razón para estar orgullosos de su país!’.  

Hoy, todo el mundo sabe y sigue de cerca este proceso de Paz que es apoyado por la comunidad internacional como las Naciones Unidas, la Comunidad Europea, Estados Unidos y todos nuestros países vecinos. Este apoyo es crucial para lograr La Paz y vital para los siguientes años, tal como lo señala Mariano Aguirre, director del Centro de Recursos de Construcción de Paz de Noruega, NOREF: ‘Colombia necesitará dinero, apoyo técnico y la experiencia de otros países en la resolución de conflictos‘.

Más allá del esfuerzo militar y político de acabar con la guerrilla más vieja del mundo, en mi opinión, hay tres factores fundamentales para el éxito de los procesos de paz con las FARC y el ELN:

  1. Honrar los derechos de las víctimas del conflicto en esta guerra es esencial. Por ello en el Proceso de Paz, no habrán amnistías, así tanto los guerrilleros de las Farc como los militares del Ejército Colombiano, responsables de crímenes de guerra irán a juicio en tribunales especiales y serán condenados a pagar cárcel. Solo quienes acepten su culpabilidad, reparen las víctimas y no reincidan, tendrán sentencias más reducidas. Este acuerdo ha sido ampliamente apoyado tanto por la cúpula de las Farc como por la de nuestras Fuerzas Militares. Ahora, aunque es entendible esperar una condena con la misma severidad que fueron sus actos criminales, el hecho que estos bandidos entreguen sus armas y no continúen la guerra, nos compromete a ceder en la severidad de las penas a cambio de un nuevo horizonte de Paz para el País, un horizonte que claramente incluye tanto la reparación a las víctimas del conflicto como el perdón a los agresores. 

 

  1. El segundo factor indispensable para La Paz es reconstruir y reintegrar nuestro país garantizando acceso a seguridad, vivienda, educación y salud (en todas las esferas, territorios y niveles económicos). Sin esas necesidades básicas cubiertas, sin combatir los niveles de pobreza en Colombia, sin duda los procesos de paz con las Farc y el Eln serán un real fracaso y veremos muy posiblemente el re-surgimiento de nuevos flagelos a nuestra sociedad como ya ha ocurrido en el pasado; unas nuevas milicias re-inventadas con un nuevo nombre. 

 

  1. La vinculación de los ex-guerrilleros en nuestra sociedad. Ellos, sin trabajo, sin ingreso, sin oportunidades, sin aceptación, volverían muy fácilmente a una nueva violencia y criminalidad reinventada. Una en la que no seremos nosotros sino nuestros hijos y nietos enfrentándola, sufriéndola.

En cara al plebiscito, es de vital importancia que tomemos una decisión informada, y seamos cuidadosos con la desinformación generada en Colombia por algunos sectores no interesados en hacer Paz. No olvidemos el triste ejemplo de los británicos; quienes con solo una leve mayoría, y basados en información incorrecta sobre asuntos de Inmigración y de su actual Sistema de Salud (que muchos otros países por cierto envidiarían), votaron y decidieron salirse de la Unión Europea el pasado mes de junio. Una decisión inamovible y con dramáticas consecuencias para el futuro del Reino Unido. Decisión que hoy muchos británicos se arrepienten de haber tomado y en la que muchos jóvenes se arrepienten de no haber votado. Fueron los mayores adultos, quienes no verán esa nueva UK, los que decidieron el camino para las nuevas generaciones. Que esto no nos pase en Colombia, sintámonos responsables, y votemos todos. 

En gran medida, nuestro éxito en este proceso y nuestro futuro depende igualmente de crear instituciones sólidas. Organismos (independientes al Estado y sin color político) que velen por la correcta asignación de recursos, porque todos los departamentos estén cubiertos, porque los corruptos vayan a la cárcel, porque todos los que debamos paguemos impuestos, porque haya Estado en todo el territorio nacional, porque los fondos lleguen para la educación y salud de los más pobres de los rincones más remotos de nuestra geografía. Este principio es universal, en todas las sociedades de democracias estables en el mundo, son las Instituciones (como la Contraloría, la Fiscalía, La Corte Suprema de Justicia, la Dian, las Superintendencias, el ICBF, el Sisben, etc), no el político de turno, los que en efecto velan porque las cosas se hagan correctamente. Aprovechemos la coyuntura de La Paz para construir esa Institucionalidad tan increíblemente necesitada en Colombia (y en muchos otros países latinoamericanos).

En mi muy personal opinión, viendo la magnitud de las cosas y las sociedades en el transcurso del tiempo, es inevitable ver cómo es el largo plazo, el futuro… Lo que más importa. En 50 años, los colombianos de entonces verán como toda una pequeñez, lo que ocurrió personalmente a Timochenco y sus cinco amigos cuando firmaron el proceso de paz en el 2016. ¿Fueron a la cárcel? ¿Se volvieron senadores? Sin mencionar que para aquel entonces, estos señores estarán probablemente muertos. Lo que los Colombianos del 2066 van a ver es una patria con décadas sin secuestros, con la libertad de viajar por todo nuestro bello territorio colombiano, donde las ‘vacunas’ serán simplemente aquellas que se le dan a los niños para protegerlos de enfermedades como el sarampión.  

Yo me imagino esa Colombia, y se me aguan los ojos. Las siguientes generaciones naciendo en una nueva Colombia, donde para ellos las FARC, el ELN y demás, solo hagan parte de los libros de la historia patria. Colombia es uno de los países con el porcentaje de población productivamente activa (y joven) más grandes del mundo. Imaginarse que todos los colombianos pobres tuvieran acceso a educación, que les permitiera entrar al mercado laboral, y por ende pagar impuestos y crear consumo (el real generador de empleo), no es una idea romántica, es un hecho económico real que generaría una economía sólida que construya hospitales, puentes, colegios, atraiga inversión extranjera y enriquezca el Producto Interno Bruto. Muchos (si no la gran mayoría) de los países más desarrollados del mundo morirán por tener la  gran población joven que Colombia tiene para trabajar y fortalecer sus economías. ¿Por qué no usamos esa estratégica oportunidad nosotros en Colombia como lo han hecho exitosamente otros países igualmente en vía de desarrollo?

Nosotros somos más que eso, nosotros podemos tener la visión de cambiar el  destino, y debemos empezar hoy con la tarea. Decirle Sí al plebiscito es lanzarnos a contribuir con nuestro aporte al destino del país, hoy necesitamos hechos y acciones hacia la Paz, dentro de un marco que se podrá ir ajustando con el tiempo. Porque ¿cuál es la otra opción? ¿No hacer La Paz? ¿Volver al conflicto armado? ¿Esperar hasta que nuestro ejército acabe con todos y cada uno de los guerrilleros en el país y fuera de él? ¿Cuánto tiempo, recursos, y sangre cuesta eso? ¿O esperar a que llegue un nuevo (o viejo) líder, con una ‘mejor idea’ para solucionar el conflicto y darle otros 10 años de plazo para que lo lleve a cabo? ¿No preferimos tomar mejor la solución que tenemos hoy y buscar, cómo en nuestros mundos, en nuestro metro cuadrado, podemos ajustarla, mejorarla?

Respeto genuinamente la opinión de aquellos que tal vez no están de acuerdo con esta opinión; los aprecio y espero que algo de esta reflexión resuene un poco con sus corazones patrios también y le digamos finalmente todos Sí a La Paz… 

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Acerca Diana Duque-Zonneveld

Diana Duque-Zonneveld
¡Colombiana por nacimiento y pasión! Administradora de Empresas de la U. Nacional de Colombia, Magister en Comercio Internacional de la U. Carlos III de Madrid y diploma en Competitividad y Liderazgo de U. de Georgetown. Manizaleña, amante del Marketing y de mi tierra, de la Creatividad, el realismo mágico de Gabo, los libros, viajar y una profunda enamorada de mi esposo, mi hijo y mi increíble familia en Colombia, ¡todos mi gran bendición! Radicada en Londres, dedicada al Marketing en B2B.

One comment

  1. Creo tristemente que la impunidad amordaza a la justicia, no creo en partidos politicos formados por asesinos. La historia enseña pero es dejada en el olvido ; donde quedan los sueños de esas familias que perdieron todo y de esos niños sin piernas, en mi registro como buen Colombiano que soy haber cabido nuevamente en ese juego no sirve.