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Detención Pública: ¿Cuál Es el Verdadero Origen?

Lagos, JT (Foto Columna)El aumento de las llamadas detenciones públicas en los últimos años ha provocado un crecimiento constante en los debates, que tratan principalmente sobre si esta reacción por parte de la ciudadanía es correcta y debe ser justificada debido a la constante “puerta giratoria” existente en nuestro sistema judicial y al bajo castigo que reciben los delincuentes, que dentro un consenso general en muchas ocasiones no es suficiente. O si esto no es más que una acción que debe ser tratada como un crimen, en el sentido de que viola los derechos naturales de la integridad de las personas que cometieron el delito, conocidos como “lanzas”.

Buscando un poco más allá de estos argumentos de si es correcto o no detener a un delincuente con sus propias manos, la pregunta principal que debemos buscar es el encontrar la fuente de origen que responda al por qué nace el sentimiento de la persona para actuar con tanta rabia y enojo en contra del delincuente. El origen de este sentimiento no es el objeto robado en sí, es una sensación que viene de un lugar más profundo y la respuesta se encuentra dentro de la naturaleza propia del ser humano. A lo largo del siglo XX se desarrolló una teoría liberal llamada “El contrato social”, el cual en palabras sencillas es un acuerdo tácito entre miembros de una sociedad con el Estado en cuanto a sus derechos y deberes siendo estos partícipes de la misma sociedad como ciudadanos. Uno de los puntos dentro de este acuerdo es el “monopolio de la violencia” donde los ciudadanos ceden libremente el derecho al Estado para controlar la violencia en un determinado territorio a través de un proceso de legitimación, violencia que estaría arraigada en la naturaleza de todos nosotros y no necesariamente habla sobre atacar al otro con el fin de sacar provecho, sino que también es la respuesta ante un ataque hacia mi persona y mi integridad.

¿Qué sucede entonces, cuando el Estado no es capaz de mantener este monopolio de la violencia? ¿Cuando deja libre a los delincuentes en cuestión de horas, existen penas bajas para delitos graves? ¿Cuándo hay una falta de confianza general en la clase política y un sentimiento de inseguridad constante al caminar por las calles?

Lo que sucede realmente en las detenciones públicas no es una mera defensa personal por una cartera, reloj o collar robado; es una respuesta a la violación de un acuerdo hecho por una sociedad y su Estado, que no está siendo correspondido correctamente. Y al suceder esto, la violencia – o el control de esta – vuelve a las personas, al ciudadano común que busca un cumplimiento de sus derechos. Es por esto que las detenciones publicas no son una respuesta a la delincuencia como tal, es una respuesta o llamado de atención al Estado para que vuelva a hacerse cargo de la violencia de manera correcta y eficiente, de lo contrario el ser humano va a ser impulsado por su propia naturaleza a actuar y tomar las medidas correspondientes; lo cual no va a generar más que el desorden social.

El punto de debate de estas detenciones no puede ser más el hecho de si está correcto o no, debe enfocarse en encontrar el origen y cuál es la situación o contexto que logra crear este sentimiento de las personas por retomar sus derechos por medio de la violencia.

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Acerca José Tomás Lagos

José Tomás Lagos
Tengo 20 años y soy estudiante de Ingeniería Comercial en la Universidad Adolfo Ibáñez.