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El Brexit Colombiano

Pocas veces había vivido de primera mano tantas sensaciones juntas luego de un ejercicio democrático en mi País. Me atrevería además a decir que independiente de las posturas ideológicas, es a la mayoría de los colombianos a quienes nos invade un sin número de sensaciones que no son fáciles de resumir o describir. Tristeza, frustración, sorpresa, satisfacción, confusión, alegría, decepción, miedo… todo se respira en un mismo país luego de que presenciáramos el domingo lo que nadie se esperaba, lo que nadie vio, nadie pronosticó, nadie midió: que frente a la pregunta “¿Apoya el acuerdo final para terminación del conflicto y construcción de una paz estable y duradera?” la mayoría de quienes votaron respondieran NO. Fue así como el No ganó. Por muy poco, pero ganó.

Mi papá tiene una frase para mi célebre: “Ser inteligente después es muy fácil”. Y así me siento cada vez que hago análisis posteriores a acontecimientos políticos, porque ahora resulta que ya entiendo qué pasó, que falló y de repente resulta obvio que ganara el No. ¿Por qué? Por varias razones.

Para empezar, la campaña por el SÍ tenía al peor de los voceros. Santos es el  Presidente con el más bajo índice de popularidad en la historia de Colombia. Si bien goza del apoyo y aceptación de varios mandatarios a nivel mundial (basta con recordar que a la reciente firma del Acuerdo llegaron 15 jefes de Estado a presenciar del que en teoría debía ser un momento histórico), luego de los resultados de ayer ese momento pasó de ser histórico a histriónico. Toda una vergüenza internacional luego de lágrimas de emoción, de bombos y platillos porque pensábamos que por fin estábamos dando el paso más importante hacia la paz. Muchos nos pellizcábamos porque no podíamos creer que estuviéramos viendo la tan anhelada imagen de Timochenko estrechando la mano de Santos luego de 60 años de violencia y de 4 años ininterrumpidos de diálogos. Mirando hacia atrás, quizás no era el orden adecuado de las cosas y no tenía sentido comerse la torta antes de la fiesta. Firmar los acuerdos antes del plebiscito en que nos preguntaban si nos parecía bien lo pactado, en vez de ser un acto democrático e incluyente, parece hoy  absurdo.

Otro factor importante es lo que llamaré “vergüenza electoral”. Estamos en tal grado de polarización política que se estaba a favor de la paz o de la guerra, y estas dos tenían nombres propios: Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe. Las discusiones familiares y sociales se habían vuelto tan pasionales que llegaban a unos grados de agresividad en las que era mejor que muchos dijeran que iban a votar por el SÍ, cuando en realidad querían votar por el NO. Ya hoy cuando lo pienso bien, creo conocer a varias personas de mi círculo cercano que sufrieron de éste “síndrome” y al llegar a las urnas se inclinaron por sus convicciones ya que en este contexto nadie les iba a reclamar o a reprochar nada.

He pensado que somos un país que no olvida fácilmente. No se nos da muy bien esto de perdonar. De pasar la página, de dar segundas oportunidades. No entendemos bien por qué, pero sobre todo se nos olvida el para qué. Sentirnos víctimas de la violencia perpetrada por las FARC en menor o mayor medida no nos permite ver más allá.

¿Y ahora qué nos queda de todo esto? Es el momento de realmente poner a prueba la responsabilidad política de nuestros gobernantes. Hasta que Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe no resuelvan sus profundas diferencias no vamos a tener paz. En lo personal me siento manipulada, siento que los colombianos quedamos en medio de la máxima ironía: tomar decisiones frente a la paz cuando quienes lideraban las diferentes posturas (del SÍ y del NO) exhalan odio. No se trata solo de que sean opositores, son enemigos políticos que no miden que quienes pagamos las consecuencias de su vanidad política somos los colombianos que llevamos décadas soñando con un país en paz.

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Acerca Alba Lucía Pava

Alba Lucía Pava

Colombiana. Politóloga de la Universidad de Los Andes (Colombia). Graduada del Máster de Comunicación Política y Corporativa de la Universidad de Navarra (España). Apasionada por la Política, Responsabilidad Social y estrategias de Comunicación para el Desarrollo.

2 comments

  1. José Luis Mahecha

    Ahora si ¡bienvenida la paz!

    En un “estado laico” donde el 90
    porciento de sus habitantes son partidarios de Cristo, no se puede pretender sacar de sus estamentos públicos la esencia de su fe, sus principios morales, éticos y religiosos, con los cuales se ha formado y estructurado nuestra patria, no se puede pretender que unos pocos intenten por todos los medios que un pueblo deje su doctrina, y deje la formación de las futuras generaciones en manos de personas que han sacado de su vida al que se las dio.

    Ahora si ¡bienvenida la paz!
    La paz que mi pueblo clama al cielo, una paz estable y verdadera, una paz que solo la puede conceder aquel que nos ama incondicionalmente, aquel que nos dejo ese legado para hacerlo realidad en nuestro diario vivir, una paz que se basa en la justicia, una paz que cree en la conversión de corazón, una paz que conduzca a sus habitantes a buscar el bien del otro y no solo el propio, una paz que es capaz de nacer de la sangre de tantas víctimas de esta guerra sin sentido que no vislumbra ningun horizonte, una paz que nos abrigue, nos cobije, y que nos libre y de un socialismo y un comunismo que lo que deja es solo miseria en muchos y bienestar en pocos,

    ………… Es tiempo de cambiar y perdonar, yo te invito a que me ayudes a cambiar, necesito de tus manos el rencor dejarlo atrás, es tiempo de vivir en libertad,

    A rescatar a nuestra patria de la farsa y la maldad, que las cadenas que hoy nos atan no nos vuelvan a quemar, sembraremos esperanza dónde quede soledad, Dios nos puso como hermanos a luchar por la unidad,…….. que lindo es creer en mi país. ……..

    Esto es un fragmento de una canción que escuche de joven y que hasta el día de hoy me acompaña.

    Ahora si ¡bienvenida la paz!

     
  2. Dale , Albis, a tu puro estilo apasionado, inteligente, crítico. Necesitamos orientaciones sobre los acontecimientos que tocan a muchas personas!