Inicio / D-Mundo / El Sueño Chino

El Sueño Chino

Deng Xiaoping fue quien a finales de los 70s revolucionó la revolución China, nunca fue su jefe de estado, su potente liderazgo lo convirtió en el “hombre fuerte”, instauró en el gigante asiático el socialismo con características chinas, marcando su apertura al mundo. Para esto tuvo que lucir su genio político, hiló fino y equilibró las férreas luchas de poder al interior de su partido, que en el modelo político chino precede al Estado.

Cuesta mucho -hasta para los propios chinos- explicar cuáles son esas “características” que diferencian al socialismo chino, es más sencillo ser pragmáticos: “no importa si el gato es blanco o negro, lo que importa es que atrape ratones” como decía el propio Deng Xiaoping.

La respuesta, pragmática también, es la transformación alcanzada en los últimos treinta años por la economía China de cerca de 1,400 millones de personas, por sus políticas comerciales abiertas y sus métodos de gestión empresarial, propias de un “capitalismo social” o de una economía social de mercado con peculiaridades chinas, pero en todo caso alejada del clásico modelo socialista, que hoy la convierten en la segunda economía del mundo.

En el modelo chino no se busca igualdad en pobreza, sino generación de riqueza producto del trabajo para así alcanzar el logro colectivo. Las desigualdades se crean cuando no se impone el esfuerzo.

Desde la apertura cada Presidente chino ha ido dejando su marca dentro del gran marco establecido por Deng Xiaoping, Xi Jinping, actual Presidente chino, impulsa el sueño chino que comprende la construcción de una sociedad modestamente acomodada. Aquí podemos encontrar otra característica de su modelo económico, que contiene el objetivo central de la economía social de mercado: la búsqueda del bien común, en el sueño chino no prima el sueño personal sino la realización de una nación próspera y fuerte.

Si bien China es una potencia y en el periodo en referencia han salido de la pobreza más de 600 millones de chinos, su PBI per cápita está por debajo de muchos países latinoamericanos, por ello su próxima meta es mejorar 20 puestos en 10 años.

El modelo político chino posibilita la planificación y pensar en proyectos de largo plazo, pero es necesario hacernos la pregunta: ¿La democracia obstaculiza planificar y pensar nuestro país a 30 años o más? No, la culpa es de nuestra clase dirigente, de agenda miopes armadas al paso, según coyuntura o intereses, deshaciendo lo andado o andando sin plan, demostrando su incapacidad para fijar en conjunto un real proyecto nacional, donde cada timonel se encargue de su ejecución con sus particularidades, así hemos desaprovechado todas las oportunidades de crecimiento con desarrollo que hemos tenido.

Los chinos ya no construyen murallas, construyen puentes para el desarrollo y la integración económica con innovación, si crece China crece el mundo y nuestro país.

¿Quieres comentar?
Mejor Opina. De Verdad.
 

Acerca Alfredo Lozada

Alfredo Lozada

Peruano. Abogado, magister en acción política por la U. Francisco de Vitoria – España.
Ha sido consultor PNUD, asesor de los Ministerios de Presidencia y Vivienda y Saneamiento y de Comisiones de Comercio Exterior y Producción del Congreso y Regidor Metropolitano de Lima. Actualmente es asesor en el Congreso, dirigente nacional del Partido Popular Cristiano, coordinador de la red FAES para el Perú, columnista, conferencista y analista político, fundador y director del Instituto Agenda de Libertad.

También puedes ver

El Milagro Israelí para Lima

El primer milagro de Jesús fue por un pedido de su madre, María. Se había …