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Estamos en Deuda con Nuestro Patrimonio Cultural

Patrimonio (foto columna) Fuente www.sigachile.clDesde el año 2000, cada último domingo de mayo, se celebra un nuevo Día del Patrimonio Cultural. El interés por participar de esta fiesta ciudadana ha ido creciendo con los años y a las instituciones públicas que abren tradicionalmente sus edificios patrimoniales, se han ido sumando instituciones privadas y también asociaciones gremiales, de barrios y colectivos que trabajan fuertemente el tema identitario. Este año más de 700 mil personas participaron en las más de 800 actividades que se realizaron a lo largo del país.

De ahí que el anuncio reciente del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) y el Consejo Nacional de la Infancia respecto de la realización del Día del Patrimonio para niñas y niños el próximo domingo 20 de noviembre, sea sin duda un motivo de alegría para todos quienes compartimos la convicción de que la valoración de nuestra herencia cultural es imprescindible para el desarrollo integral del país.

Es por esto que no se puede si no desear éxito a este nuevo desafío propuesto para las instituciones culturales. Pero, después de 16 años, creo que también es importante hacer una reflexión más profunda de lo que se espera como objetivo del Día del Patrimonio Cultural, y por tanto para esta nueva versión que se está creando.

Sería muy interesante invertir en estudios de público que nos permitan conocer el perfil de quiénes participan en esta fiesta ciudadana, ¿será acaso que quienes participan en esta instancia coinciden con quienes ya tienen incorporado en sus hábitos de consumo cultural la visita a museos, exposiciones y otras actividades culturales? ¿La difusión y convocatoria está llegando a aquel segmento de la población que habitualmente se siente ajeno o desinteresado por estas temáticas? Porque a mi parecer, uno de los objetivos que debiera tener la realización de este gran esfuerzo (en términos de recursos económicos y humanos) es transformar a los museos y espacios públicos patrimoniales en alternativas dentro de las que son cotidianas para las familias sin importar su capital cultural. La exposición a fragmentos de nuestra historia a través de edificios patrimoniales, museos, espacios públicos, monumentos, memoriales, barrios, industrias, entre otras, debiera contribuir significativamente a una mayor valoración de nuestra diversidad cultural. Y, por otra parte, esta fiesta ciudadana también debiera ayudar a que la valoración y apropiación del patrimonio cultural por parte de la sociedad en su conjunto evite, por ejemplo, actos de vandalismo de nuestros monumentos.

Es importante también evaluar el impacto de programas que se sostienen en el tiempo pero que sobreviven con dificultad, como por ejemplo el Club de los Sábados, iniciativa surgida el 2012 en el CMN, en la que jóvenes entre 15 y 23 años, tienen un espacio para el reconocimiento, reflexión y experimentación. Lo mismo sucede con el trabajo que realizan los departamentos de mediación de los museos estatales, su impacto sería mayor si contaran con recursos que les permitieran aumentar la escala de su impacto.

En este momento se está discutiendo la nueva institucionalidad cultural en el Congreso para la creación de un Ministerio de la Cultura. Los actores de este sector esperamos que también se inicie pronto la discusión de la tan necesitada modificación de la actual Ley de Monumentos, ya que el CMN tiene numerosas tareas, las que tienen menos visibilidad que el Día del Patrimonio Cultural. Bajo la tuición de este organismo técnico se encuentran todos los sitios arqueológicos y paleontológicos a lo largo de nuestro territorio, todos los monumentos conmemorativos en los espacios públicos, los más de 40 santuarios de la naturaleza, los más de mil monumentos históricos y cerca de 130 zonas típicas. Todo este trabajo se realiza bajo una ley que data de 1970, y que por tanto no contempla las nuevas nomenclaturas y definiciones que recomienda la Unesco para la protección del patrimonio cultural material e inmaterial. También su excesivo centralismo no se condice con las capacidades hoy instaladas en regiones para la toma de decisiones respecto del patrimonio de cada región.

Sin duda estamos en deuda con nuestro patrimonio cultural, y las fiestas, por si solas no son suficientes.

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Acerca Natalia García-Huidobro

Natalia García-Huidobro

Licenciada en Historia con mención en Estética de la PUC, desde el 2000 se encuentra vinculada al ámbito cultural y patrimonial a través de su participación en diversos proyectos como el registro e investigación de colecciones patrimoniales, desarrollo de guiones museográficos, coordinación de equipos multidisciplinarios en proyectos editoriales, comunicación estratégica, educación patrimonial, vinculación con las comunidades, campañas de difusión y puesta en valor del patrimonio, entre otras.