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El Fracaso de Hollande en la Guerra contra Estado Islámico

Hollande (foto columna Fuente www.sputniknews.com)
Fuente www.sputniknews.com

Las malas noticias llegan como una sucesión interminable: desde que un comando yihadista atentara en enero de 2015 contra la revista Charlie Hebdo, Francia ha visto multiplicarse los actos de terrorismo islámico. Los golpes llegan por todas partes: París, Niza, incluso el pequeño pueblo de Saint Ettiene du Rovray, que fue testigo el martes del último ataque contra un sacerdote que fue degollado en plena misa. Nadie ni nada parece estar a salvo.

Las autoridades francesas han respondido diciendo que están en “guerra contra el terrorismo”, como sostuvo hace unos días el primer ministro Manuel Valls, o manifestando que “Estado Islámico nos ha declarado la guerra y tenemos que pelear contra ellos”, como afirmó el martes el Presidente Francois Hollande. Pero los franceses parecen haber dejado de creerle a un gobierno que no ha acompañado la retórica belicista con hechos concretos. La población evaluó positivamente la reacción de Hollande luego del ataque contra Charlie Hebdo y lo premió con un alza en los niveles de apoyo popular. Sin embargo, tras el atentado en Niza, la gente ya no respalda al mandatario. Los franceses están desmoralizados: los ubicuos golpes de Estado Islámico los llevan a  percibir que los yihadistas van ganando.

Probablemente esto tiene que ver con el hecho de que, como critica el filósofo Phillip-Joseph Salazar, el público percibe una contradicción entre la retórica de guerra que utilizan las autoridades francesas y la cautela de sus respuestas policiales y judiciales. Lo que queda es un discurso vacío que se llena de declaraciones pomposas acerca de la guerra, pero que hace poco por pelearla y sufre del vicio de la corrección política. Quizás debido a cuestiones ideológicas o culturales, Hollande no recurre a las clasificaciones habituales que usan quienes están metidos en una guerra de verdad. Salazar recuerda a Charles de Gaulle y su famoso discurso radial del 18 de junio de 1940, cuando llamó a resistir la ocupación alemana y a no perder la esperanza. Y señala que una sociedad que ha erradicado de su léxico los conceptos del mal y del sacrificio ahora es incapaz de invocarlos para referirse a Estado Islámico y combatir la amenaza que representa.

La consecuencia directa para Hollande y su Partido Socialista es que la gente se cansó de ellos. Ahora resulta probable que el primero ni siquiera pueda ir a la reelección y casi seguro que el segundo perderá el poder en las presidenciales del año próximo, sea quien sea su candidato. Todo indica que la izquierda francesa tendrá que optar en segunda vuelta entre el candidato de la derecha tradicional (¿Nicolás Sarkozy, Francois Fillon, Alain Juppé o Bruno Le Maire?) y la abanderada de la derecha nacionalista (Marine Le Pen).

El desafío que representa Estado Islámico para la seguridad francesa es mayúsculo y necesita un gobierno que lo enfrente sin complejos. La izquierda está quedando sepultada bajo sus propias dudas, las mismas que han cabreado a una población atemorizada tras una seguidilla de ataques. Está claro que, más allá de unas declaraciones que solo consiguieron calmar la angustia al principio, pero que perdieron eficacia cuando fueron identificadas como más efectistas que efectivas a medida que se repetían los atentados, Hollande y la izquierda gala no poseen la capacidad ni la voluntad real para derrotar a Estado Islámico.

Ambas vertientes de la derecha francesa critican al Presidente y al gobierno y piden su oportunidad. Lo más probable es que una de ellas la obtenga. La derecha clama por reformas al código penal que acaben con la indefensión legal de la sociedad para actuar con determinación y efectividad en contra de Estado Islámico. No en vano el diario conservador Le Figaro tituló el jueves diciendo que “frente al terrorismo, la justicia (está) desarmada”.

Quien resulte ganador en abril próximo, sin embargo, no debe pasar del efectismo de las palabras al de los hechos. La experiencia amarga de George W. Bush y su “guerra contra el terror” debe servir de lección. La lucha contra Estado Islámico tiene un componente militar y jurídico respetuoso del derecho que es ineludible y muy necesario, pero también debe ser abordada desde el punto de vista social y cultural. Salazar critica que, hasta ahora, la retórica del gobierno francés no ha estado a la altura de la desplegada por Estado Islámico. El desafío está en derrotar a ISIS en todos los niveles. Los yihadistas han declarado la guerra total a Francia, y la única manera de enfrentar a tan formidable enemigo es combatirlo sin restarse en ningún frente y sin complejos.

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Acerca Juan Ignacio Brito

Juan Ignacio Brito

Periodista de la UC y magíster en relaciones internacionales por la Fletcher School de la Tufts University, Boston, EEUU. Ha trabajado en medios como El Mercurio, El Metropolitano, Qué Pasa y La Tercera. Decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes. Aquí escribe a título personal.

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