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¿Qué Ha Hecho Chile con las Leyes y para Dónde Va?

Hemiciclo (foto columna)Hace unas semanas fui al lanzamiento del libro “La Dimensión Legal de la Supremacía Constitucional” del profesor Luis Alejandro Silva Irarrázabal. Uno de los encargados de comentar el libro fue otro profesor de derecho constitucional, Sebastián Soto, quien expuso al público cómo Chile ha contado históricamente con una fascinación por la ley, que él graficaba con sus alumnos comentándoles que en el edificio donde está la Corte Suprema en Estados Unidos se puede leer: “Equal Justice Under Law”. En cambio, en nuestra Corte Suprema dice: “Lex”.

Hace un tiempo que vengo pensando en la utilidad de la sobre población de leyes que tenemos. En la utilidad de que en Chile tengamos 20.936 leyes. ¿Tenemos tantos desacuerdos como sociedad? ¿Qué hay respecto de los que hacen las leyes? ¿Cómo vamos a evaluar a los parlamentarios en su dimensión legislativa? Usualmente, los medios hacen un catastro cuantitativo y publican. Tiende a verse bien que un diputado o senador presente muchos proyectos de ley. La ciudadanía pareciera ver con buenos ojos, ¡para eso les pagamos! dirá alguien.

¿Qué buscamos con tantas leyes cuando la coordinación y colaboración entre las personas se da tan naturalmente? No apelo a una desregularización total ni a una anarquía, pero pongámonos serios. ¿Queremos una ley para todo? Y por lo mismo, ¿queremos 55 parlamentarios más que nos van a costar a todos miles de millones de pesos? Que nos hayan dicho que no iba a costar un solo peso tener más diputados y más senadores es un escándalo del que este gobierno y quienes aprobaron esa ley deben responder y, sin embargo, nadie parece estar tan molesto.

Y ahí es donde viene esta pregunta: ¿qué tanto nos importan las leyes? Porque si sólo nos preocupamos por la cantidad y no la calidad de estas, tiene sentido que no estemos indignados por el aumento en parlamentarios, en la forma en que nos mintieron.

¿Qué hicimos con las leyes en Chile? En mis clases siempre uso de ejemplo que se haya discutido un proyecto de ley para declarar el día nacional del yoga. Más ejemplos: un proyecto de ley para asegurar una velocidad mínima de banda ancha en los servicios de internet. No hay que discutir un segundo las virtudes de internet, pero de ahí a estar pagando para que nuestros legisladores usen tiempo en esto hay un largo trecho. Otro ejemplo: proyecto de ley para el día nacional de la acondroplasia.

Es bueno hacer yoga, es bueno internet, es preocupante la acondroplasia (la tuve que googlear), pero en serio, ¿esto estamos aceptando y aumentando?

Y el principal legislador, la Presidenta de la República, nos ha demostrado su intención de que el Estado crezca, crezca y crezca. Un gobierno dispuesto a crecer en poder y un Congreso dispuesto a legislar sobre las más variadas cosas en cantidades industriales. Ese es nuestro panorama.

Imposible no recordar a Toqueville cuando escribía “(…) el soberano extiende sus brazos sobre la sociedad entera y cubre su superficie de un enjambre de leyes complicadas, minuciosas y uniformes, a través de las cuales los espíritus más raros y las almas más vigorosas no pueden abrirse paso y adelantarse (…)”.  

Pienso que Chile tiene que aprovechar este momento político lleno de oportunidades y preguntarse qué espera de las leyes y darse cuenta de que en la sociedad civil hay más respuestas y soluciones.

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Acerca Jose A. Riquelme G.

Jose A. Riquelme G.

Hijo de dos personas increíbles (profundo admirador de mi madre), nieto de una culta lectora y muy amigo de mis amigos y mi perro. Abogado UDD. Ex alumno y hoy profesor universitario. También trabajo como asesor legislativo de 4 diputados jóvenes. Trabajo en las áreas donde creo que se puede cambiar el mundo: la política y la educación. Cada día me convenzo más de la justicia y naturalidad que existe en las ideas liberales.

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