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La Deuda de las Autoridades con el Fútbol

A cuatro años de la creación del Plan Estadio Seguro durante el gobierno de Sebastián Piñera, la promesa de eliminar la violencia en los estadios no puede estar más lejos de cumplirse. Atrás quedaron las palabras de Rodrigo Hinzpeter, ministro del interior en aquel momento, quien a comienzos del año 2011 afirmaba que “en 18 meses se erradicará la violencia en los estadios”. Distintos sucesos, donde destaca como punto de inflexión lo ocurrido entre las barras de Santiago Wanderers y Colo-Colo en diciembre del año pasado, han reflejado el fracaso de este plan, logrando únicamente radicalizar la postura de las barras en contra de las autoridades, aumentando la violencia tanto dentro como fuera de los estadios en estos últimos años. Todo esto ha hecho menester reflexionar acerca de la vigencia del mismo plan y sobre la nula autocrítica de parte de las autoridades frente al fracaso del plan en cuestión.

Sus medidas radicales tomadas en un inicio, sumado al actuar de carabineros dentro de un estadio bordeaban lo ridículo, criminalizando a todo hincha que asistiera a un estadio, y principalmente a una galería. La prohibición de los bombos, lienzos y banderas fue el más claro reflejo de aquello, alejando a todos quienes asistían a disfrutar de la fiesta y esencia del fútbol latinoamericano y manteniendo a quienes iban a delinquir y causar desmanes.

Luego, si bien el gobierno de turno ha realizado una serie de modificaciones al plan que actualmente lidera José Roa, dichas alteraciones están lejos de atacar el verdadero problema, traspasándoles inútilmente la principal responsabilidad a los clubes, quienes deben intentar repeler la violencia a través de guardias privados poco preparados para enfrentar actos vandálicos. ¿En qué repercute esto? Que los mismos clubes prefieran recibir más por derechos televisivos económicos y jugar con estadios más vacíos, cosa de tener que invertir menos dinero en guardias y otras cosas.

Entendido esto, se logra concluir que la serie de prohibiciones impulsadas por el gobierno no han logrado resolver en absoluto la violencia dentro de los recintos deportivos. Es hora que los encargados reconozcan el fracaso y se retrotraigan de las malas decisiones que han tomado, debido a que lo único que han logrado es agudizar aún más el problema. Se requiere gente con conocimientos sobre el tema para liderar esta batalla contra la violencia, gente que de verdad entienda el problema y trasfondo de todo esto, para así empezar a adoptar medidas eficaces y que efectivamente logren revolver el problema. De lo contrario, el gobierno seguirá criminalizando al hincha y matando lo que verdaderamente nos apasiona: el fútbol.

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Acerca Sebastián Álvarez

Sebastián Álvarez

Chileno, estudiante y con opinión.