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La Justicia Injusta en Chile

delincuencia-foto-columnaConforme a los datos entregados por la última encuesta CEP, la delincuencia es una de las mayores preocupaciones de la población chilena, en desmedro de la educación y la salud, con un 58%.

Los portonazos, asaltos, robos con agresión, entre otros, son temas que constantemente están rondando en las redes sociales, y que son titulares en las noticias día a día. Ciertamente, cada uno de ellos tiene un tratamiento penal distinto, sin embargo tienen un común denominador: libertad para los autores del delito.

Cada vez se hace más difícil salir a la calle sabiendo el riesgo que corremos de que algo nos pase. Prendemos la televisión y al menos un tercio de las noticias trata de delincuencia, llega el viernes y lo primero que nos repiten es que nos cuidemos, vamos a una discoteque y hay que tener ojo porque te pueden abrir la cartera, y así un sin fin de cosas más. Vivimos en una sociedad en la que no podemos ni salir a comprar el pan tranquilos, independiente si el sol ya se puso o no, vivimos con miedo.

Es terrible vivir así, es terrible tener que limitar la libertad de acción por la delincuencia, pero más terrible aún es saber que la solución es perfectamente alcanzable en cuanto dejemos de lado esa maldita costumbre chilena de optar por soluciones parche.

A mis cortos 21 años me paso pensando qué va a ser de nuestro Chile mañana. ¿Cómo va a ser posible que con los altísimos índices de delincuencia que nos invaden, y el alto porcentaje de miedo que existe en cada uno de nosotros, no se haya hecho nada todavía? Más impotencia da ver en las noticias cada caso, donde se encuentra al autor del delito y al día siguiente está libre siendo que, además, carabineros arriesgan sus vidas por enfrentarse y atrapar a los culpables.

Es menester que los legisladores y el gobierno, con más consciencia que nunca, tomen cartas en el asunto. Imploramos leyes más duras que hagan pensar al delincuente al menos dos veces antes de perpetrar el delito, pero una vida tranquila en sociedad no se alcanza solamente asustando a la gente, necesitamos también, hacernos cargo de ellos.

Recientemente dio vuelta por las redes sociales el estremecedor relato de la profesora de un joven muerto producto de un accidente en el auto que acababa de robar. La muerte del delincuente tuvo gran revuelo en el medio, la mayoría de los usuarios se alegraba de lo sucedido tratándolo de lacra, ante lo que la docente expresó “para mí no murió una lacra, murió mi alumno”. Contó vía Twitter que el adolecente siempre tuvo problemas de conducta, por lo que ella lo asumió como su desafío personal. Lo nombraron colaborador del colegio, cargo que tomó muy en serio a su corta edad, con altos y bajos. El resultado final fue satisfactorio, hasta que se robó un artefacto de sonido. El hecho se supo y fue informado a sus padres (su padre, por cierto, estaba en la cárcel) quienes se enojaron y no lo matricularon. Cuando se arrepintieron, ya no quedaban cupos. El joven ingresó a otro colegio, lo echaron, se fue a pique y ya sabemos cómo termina la historia. ¿Hubiese sido lógico pedirle a este joven que estudiara, que trabajara, que se ganara la vida y no anduviera robando? A mí, personalmente, con esa pequeña información, me parece que no.

Necesitamos leyes más duras, sí. Pero necesitamos también un gobierno que se haga cargo, que, por banal que suene, le enseñe a una familia vulnerable cómo enfrentar la vida y le entregue herramientas para ello.

Confío en que estamos a tiempo de revertir la situación y confío también, en que no nos hemos transformado en personas incapaces de ver más allá de nuestra realidad. De que hay delincuentes que saben lo que hacen y no le tienen asco a su “trabajo”, como le llaman ellos, los hay. Así como además hay quienes no han visto nada distinto y tienen eso por normal.

Espero que se tomen medidas al respecto y podamos, de una vez por todas, vivir tranquilamente.

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Acerca María Ignacia Salinas

María Ignacia Salinas

Estudiante Derecho 4to año, Universidad Adolfo Ibáñez.