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Más Negro que Blanco

Sename (foto columna)En general no me gusta despotricar al aire, sobre todo con un ambiente tan crispado como en el que estamos. Si no voy a agregar, en general, prefiero callar. Pero tal vez ha llegado el minuto, en que hay cosas que no aguantan más, y necesitamos sacar la voz, y lanzarnos.  Por eso me decidí y ahora escribo.

Francamente creo que lo estamos haciendo muy mal como personas. Primero, y luego en conjunto como sociedad, al ver mi y nuestra indiferencia, al trato que se les está dando a los niños más desposeídos de nuestro país. Los que viven en la droga, prostitución, delincuencia y todo lo negro que tenemos. Esos, los que botó la ola, los pobrecitos que caen en las “manos” – o mejor digo “garras” –  del Servicio Nacional de Menores, Sename.

Con ojos muy abiertos, y mucha cara de sorpresa, hemos leído y escuchado durante las semanas pasadas, acerca de la falta de prolijidad en el cuidado de estos niños, de las pésimas condiciones en las que tienen que vivir y, peor aún, de la muerte de muchos de ellos. Digo muchos, porque ni siquiera hay acuerdo en “nuestras autoridades” del número de niños que han fallecido al cuidado del Sename. Es una vergüenza. Da vergüenza escribirlo, decirlo y leerlo. Y peor aún, cuando la Ministro a cargo de esta institución, se refiere al número de niños que maneja el Sename, como al “stock” de niños, como si fueran zapatos, kilos de naranjas, o mejor, kilos de basura. Y cuando ya se pensaba que ésta había llegado al límite de la mediocridad e indiferencia absoluta nos sorprende una vez más, yendo más lejos, refiriéndose a este triste número de niños muertos, como al “número de egresados”. ¡¡¡ E g r e s a d o s !!!

¿En qué minuto nos convertimos en esto? ¿Alguien me puede explicar cómo llegamos aquí?

Soy consciente del peso y valor que tienen las palabras. Con una frase – siendo un alfeñique – puedes partir en dos, a la más brava, fuerte y musculosa de las personas. O truncar los sueños del mejor de los idealistas. Por eso, cuando escuché en la radio la forma de expresarse de la Ministro de Justicia acerca de los niños que están a su cargo, quedé verde.  Y estuve tres días rumiando sus palabras en mi cabeza. No dejaba de pensar: Si se expresan de ellos de esta forma, ¿Cómo será el trato que les dan? ¿Cómo vivirán el día a día estos pobrecitos? ¿Cómo lo hacemos tan, pero tan mal?

Y cuál será mi sorpresa que, en menos de 24 horas de escribir la primera versión de esta columna, me llega un artículo con el resumen de la entrevista realizada por Teletrece al ex psiquiatra del Sename Rodrigo Paz, donde detalla – de primera fuente – hechos que uno podría suponer a partir de escuchar un programa radial. Confieso quedé corta, muy corta, con mi ejercicio de imaginación.

¿Cómo poder generar presión, para que a nivel de Gobierno se corrija este sistema tan viciado? Y si ya no hay espacio durante esta administración para más reformas, ni reformas a las reformas, ni reformas a las reformas reformadas y por reformar, que al menos corrijan el vocabulario y las palabras con las que se refieren a estos niños. Sobre todo, cuando habla al país la Jefa de la cartera de Justicia.

Finalmente, independiente que cada uno podría hacer algo, participar de algún voluntariado u otra acción, no podemos olvidar que son nuestros impuestos los que financian estos “sistemas” y pagan el sueldo de nuestros gobernantes y asesores varios. Ellos, desde su escritorio, son quienes diseñan las políticas públicas, y los ciudadanos, en este caso los niños del Sename, son quienes pagan con su vida por sus efectos y consecuencias. ¿No está un poco caro el precio?

Siento que tenemos el derecho y deber de levantarnos y reclamar cuando el servicio es un bodrio, y juntar muchas almas y voluntades para pedir, o GRITAR – sobre todo ahora que empiezan las ofertones electorales – por un cambio de prioridades en la asignación de recursos. No es posible que para un Gobierno haya sido más importante pagar la deuda y tapar hoyos de la pésima gestión del canal estatal, que haber aprovechado esos recursos para reformular y robustecer el Servicio Nacional de Menores, donde hay niños que están muriendo.

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Acerca Catalina Castro

Catalina Castro

Ingeniero Agrónomo, M.Sc. en Economía Agraria de la PUC. Entera verde. Amo la tierra y sobretodo esta tierra de montañas, campos, glaciares, desiertos, mar y todo lo que imagine. Creativa, amante de la libertad, un poquito artista, de corazón viajero y siempre abierta a lo nuevo y a aprender. He estado empleada en el mundo privado, trabajado en el sector público y ahora en la aventura desde el mundo del emprendimiento. Querendona y muy querida, una agradecida.