Inicio / D-Mundo / México Está Soltero, Busca Novia

México Está Soltero, Busca Novia

México está enamorado, pero confundido. Su primer amor, Estados Unidos de América, maduró con él desde los primeros años de la infancia (vida independiente) de ambas naciones, las relaciones diplomáticas entre ambos iniciaron en 1822 (con la recepción del presidente James Monroe, el de la doctrina, del ministro José Manuel Zozaya) y se fueron consolidando durante las décadas siguientes; a pesar de que Chile, Colombia y Perú fueron los primeros estados en reconocer nuestra independencia, la joven del norte nos enamoró más; por un lado la joven EUA luchaba por consolidarse como nación enfrentando en el sur de su territorio imperios de algodón, esclavitud, revoluciones del mercado, migraciones y la dificultad de crear un nacionalismo sólido en un pueblo que no compartía una historia común, o cuando menos no como la nuestra; nuestro joven México por otro lado también tenía sus conflictos, una reciente independencia, el establecimiento de un primer imperio, una clara dependencia económica con nuestros antiguos colonizadores y la desgracia de tener que enfrentar conflictos y batallas internas por el poder que no permitían que nuestra democracia madurara; éramos jóvenes, teníamos nuestros problemas y ambos decidimos enamorarnos, nos hicimos novios, sería la cercanía, sería la vecindad, no lo sabemos, pero nos flechó cupido.

 

Sin embargo, nuestro noviazgo (como todos) ha tenido conflictos, no todo ha sido pétalos de rosas. Sin duda nuestro primer amor siempre ha sentido una fuerte atracción por nosotros, por nuestra casa, casi podríamos afirmar que hasta cierta envidia, siempre fuimos nosotros y no ella el país histórico, el de los hermosos paisajes, el de los abundantes recursos naturales, el “cono de la abundancia” decían, ¿quién no quiere un novio así? rico, próspero, noble y generoso; nuestra novia lo sabía y fue más allá, en 1836 apoyó la independencia de Texas y ella lo anexó a su territorio el 1 de marzo de 1845, ella, toda una expansionista, pero eso sí, con banderas de libertad y democracia, tenía muy clara su idea de poblar y dominar el mayor territorio posible entre los dos océanos, tan así, que en 1846 nuestra novia nos mandó tropas al territorio mexicano comprendido entre los ríos Nueces y el río Bravo (Río Grande decía ella), lo cual nos causó molestia, y por más amor que le tuviéramos, atacamos a sus tropas; ella por el contrario nos declaró la guerra, alegando “legítima defensa” y nos invadió, en lugar de llegar a nuestro corazón, llegó a nuestra capital, nuestros niños héroes no pudieron detener el odio de nuestra novia (ni el infierno tiene tanta rabia como una mujer ofendida, cita William Congreve), y ella llegó la Ciudad de México, y la bandera estadounidense ondeó en nuestro Palacio Nacional el 14 de Septiembre de 1847, aunque los ofendidos, quizá debimos haber sido para siempre nosotros, el amor pudo más, decidimos perdonar a nuestro amor, darle una segunda oportunidad, quizá pensamos que podíamos cambiarla y hacer que nuestro amor fuera correspondido, así que hicimos las pases, firmamos el Tratado de Guadalupe Hidalgo, nuestra novia nos prometió paz, nosotros a cambio redibujamos nuestras fronteras, cediendo más de 2 millones de kilómetros cuadrados de territorio, no importa, uno se sacrifica por amor, teníamos 26 años, y nuestra novia nos acababa de romper el corazón.

 

La segunda mitad del siglo XIX no fue mucho mejor, siempre sufre más el que más se enamora, al menos eso dicen, en 1853 negociamos con nuestra novia la venta de “La Mesilla” mediado por James Gadsden, ese pequeño berrinche de nuestra novia nos costó setenta y siete mil kilómetros cuadrados más, para nosotros quizá fue una inversión, esperando quizá con eso ablandarle el corazón a ella, a la mujer que amábamos.  

 

En el siglo XX nuestra relación se fue consolidando, a nuestra novia siempre le ha gustado intervenir, siempre le ha gustado opinar sobre lo que nos pasa y a nosotros al parecer nos gusta escucharla, siempre nos habló bonito, eso sí, siempre nos dijo que éramos más que novios, éramos los mejores amigos, socios, vecinos; sin duda la segunda guerra mundial nos acercó, reavivó el fuego donde hubo cenizas ya que nuestra novia siempre ha sabido que nos necesita, en esos años nos pedía (rogaba) por trabajadores y migrantes, necesitábamos apoyarlos a producir, en realidad, para ella nuestro noviazgo siempre ha estado basado en una pugna entre intereses y necesidades, cuando hay interés y necesidad, hay amor, cuando no, hay conflicto, odio, o lo que es peor, indiferencia; y una vez terminada la guerra nuestro corazón definitivamente le pertenecía, nos hicimos dependientes, ahora la necesitábamos nosotros a ella, nuestras exportaciones eran para ella, prácticamente no aceptábamos importaciones que no fueran de ella, éramos un novio demasiado fiel, entregado, pero no correspondido; aguantamos sus crisis, la del 29, la de los setentas, la de los ochentas y nos convencimos a nosotros mismos que era hora de declararnos nuestro amor por escrito, negociamos con ellos (y con los canadienses, para quienes nuestro corazón no tenía el mismo espacio) y firmamos en los noventas un Tratado de Libre Comercio, y aunque le presumimos al mundo nuestro amor, nuestra novia siempre ha tenido conflicto para darnos nuestro lugar y el cariño nos fue devuelto a cuenta gotas.

 

Recientemente, nuestra novia cambió, se tiñó el cabello de rubio (dicen que cuando una mujer cambia su cabello, cambia su vida) y bueno, cambió de actitud, justo cuando al parecer estábamos logrando tener un noviazgo sólido, una relación definida por la página de Internet de la Presidencia de México como “madura, multifacética, compleja e integral”;  tan así que en el año 2015 la relación comercial con nuestra novia superó los 532 mil millones de dólares, ella ha sido y sigue siendo nuestro principal socio comercial (nosotros somos su tercero), les exportamos 296 mmdd y les importamos 235 mmdd con una balanza comercial positiva de 60 mmdd (pero a nuestra novia no le gusta perder), al parecer no le gusta que su novio la supere, esto le molesta, a pesar de que al día cruzan nuestras fronteras más de un millón de personas, más de 430 mil vehículos, tenemos 58 cruces fronterizos y 6 millones de empleos en EUA dependen directamente del comercio con nosotros, nuestra novia ha decidido distanciarse, nos ha anunciado la construcción de un nuevo muro fronterizo (ya nos había construido más de 1000 kms de muro años atrás), ha reiterado también la vieja costumbre de que “el novio siempre paga la cena” y quiere hacernos pagar por su ocurrencia, dice que a través de un impuesto a las importaciones mexicanas de un 20%, sin darse cuenta que su propia gente terminará absorbiendo el costo de su berrinche y de su estupidez, ella, la mujer que tanto amamos ya nos anunció que debemos olvidarnos de los noventas y del TLC que tantó nos benefició y tanto la perjudicó, nuestra novia nos quiere volver a romper el corazón, como tantas veces, porque sabe, le queda claro, que estamos perdidamente enamorados de ella.

 

Toda relación enfermiza (incluso un noviazgo) merece que las partes involucradas tomen acciones enérgicas cuando no se están beneficiando, a veces es mejor dejar ir un amor que aguantar por siempre a alguien que te hace sufrir, dicen que quien verdaderamente te ama no te hace daño, si es así, quizá tengamos que preguntarnos si el amor que le profesamos a nuestra enamorada estadounidense es recíproco y correspondido, de lo contrario quizá sea mejor perder el miedo a alejarnos de la mujer amada, y salir al mundo a tratar de descubrir nuevos amores. Tenemos más de 40 tratados comerciales con diferentes países en el mundo, somos un destino turístico privilegiado, seguimos teniendo recursos naturales, económicos e intelectuales envidiables, a veces se nos olvida que en realidad lo guapos que somos y que en verdad somos bastante atractivos como país, (no sólo para EUA, sino para el mundo) y quizá nos hace falta tener más confianza en nosotros mismos.  América Latina por ejemplo espera que México muestre su potencial y su liderazgo y asuma una posición digna frente a EUA aún cuando esto signifique enfrentarnos con nuestro amor, y seguramente nos ofrecerá su respaldo y apoyo; Europa, Asia y el resto del planeta pueden hacer un frente común con México para  demostrarle a nuestra novia, que aún con su actitud proteccionista, sola y aislada no es todopoderosa y que no nos es indispensable.

 

Tenemos que darnos cuenta que existen otros amores, otras fronteras, otros paisajes que serán capaz de enamorarnos y quizá, hasta lograr que nuestra dependencia deje de existir, podremos comprobarnos a nosotros mismos que quizá en el fondo, Estados Unidos de América siempre fue la que más necesitó de nosotros y no al revés. México tiene que cortar el cordón umbilical, tenemos que rompernos el corazón una vez más para después reconstruirlo y ser mucho más fuertes, tenemos que aprender a dejar ir y aceptar que quizá el primer amor, no es el verdadero y que nuestra grandeza, la de nuestros hijos y nuestros nietos nos exige que hoy estemos a la altura de la situación.  Nuestra novia quizá se cambie de nuevo el peinado en 4 años, o en ocho, pero nosotros no seguimos modas, somos un país milenario, con una historia rica, somos muy valiosos, no somos un gigante dormido, somos un gigante más despierto que nunca, somos soberanos, independientes, fuertes, somos muy buen partido, estamos solteros y estamos buscando una nueva novia.

 

Por cierto, nosotros también necesitamos cambiar, una jarra llena no admite más líquido, si México quiere encontrar el amor verdadero debe reinventarse, debemos cambiar, hay muros más peligrosos al que propone EUA que nos amenazan desde adentro, la corrupción, la impunidad, la desigualdad, la falta de una verdadera participación ciudadana y una verdadera exigencia de transparencia y rendición de cuentas a nuestros propios líderes, necesitamos reinventarnos, comprarnos un traje nuevo y demostrarnos a nosotros mismos que somos líderes, que somos valiosos y que siempre lo hemos sido, entonces si, podremos en algunos años decirles a nuestros hijos y nietos que no nos casamos con la persona equivocada, que defendimos nuestro hogar y que verdaderamente encontramos a nuestro verdadero amor.

¿Quieres comentar?
Mejor Opina. De Verdad.
 

Acerca Rubén Alberto Cano

Rubén Alberto Cano

Orgulloso Mexicano y Chihuahuense. Abogado, empresario, emprendedor, catedrático del Tec de Monterrey Campus Chihuahua en la Licenciatura en Derecho, GCL Alumni 2013, fundador de la firma CR Legal Partners.

También puedes ver

Los Peores 4 minutos con 36 segundos para EPN en el Encuentro con TRUMP

Busqué en el artículo 89 de nuestra Constitución la facultad expresa que permita al Presidente …