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¿En Qué Minuto Abandonamos a Nuestros Hijos?

Foto hijos (columna) PPHace 1 año y 10 meses que soy padre y lo primero que diré es que sé muy poco. Nadie me preparó y tampoco fue algo que estudié. No he leído libros ni muchos artículos. No he ido a cursos ni tampoco a talleres. Nunca he asistido a un sicólogo. Pero a pesar de todo eso, he vivido y he escuchado frases que me hacen concluir, por mientras, que estamos construyendo, o mejor dicho, destruyendo, a una sociedad.

A mi hijo lo hemos criado, hasta ahora, sobre la base del amor y el cariño, tratándolo siempre como un ser humano que ha llegado a este mundo a aprender, a experimentar y a enseñarnos mucho. En cierta forma, y no quiero sonar cliché, pero en los primeros años de vida, ellos tienen más que enseñarnos a nosotros, que lo que nosotros como padres tenemos que enseñarles a ellos. Ante eso, lo más preciado que puedo darle yo a mi hijo es amor y cariño. Pero por lo que he visto y escuchado, la sociedad no piensa igual, y eso, me llama poderosamente la atención.

Partamos analizando una frase tan simple pero a la vez tan repetida como “No lo tomes mucho en brazos porque se va a acostumbrar”. ¿Ud. se ha detenido alguna vez a analizar dicha frase? ¿Qué significa “se va a acostumbrar a los brazos”? ¿Que su hijo va a tener 20 años y va a querer seguir estando en los brazos de Ud.? ¿Acaso no es algo normal tener a nuestros hijos e hijas en nuestros brazos para protegerlos ante cualquier mal? Hace un tiempo, junto a mi señora, quien me ha enseñado mucho y ha abierto mis ojos frente a la importante función de ser padre, comentábamos el daño que ha hecho en miles de generaciones la famosa frase “no lo tomes mucho en brazos o se va a acostumbrar”. Frase que ha sido dicha por nuestros padres. Frase que ha sido dicha por nuestros pediatras. Por gente que nos quiere y nos odia. Por gente letrada e ignorante. Una frase que se ha heredado por generaciones y que ha sido una de los causantes de quien sabe cuántas trancas. Y no quiero sonar exagerado, pero no me refiero sólo a la frase, si no que hago énfasis en la filosofía que está detrás de dicha frase.

La misma filosofía detrás de “déjalo llorar”. ¿De nuevo, Ud. se ha detenido a pensar en lo absurdo de dicha frase? Para explicar mejor mi punto, tomo como base las reflexiones de un pediatra español llamado Carlos González, a quien recomiendo leer. En uno de sus libros, él analiza algunos comportamientos que como adulto tenemos con los niños, y se pregunta, ¿reaccionaríamos de la misma forma con otro adulto? ¿Ud. que trabaja y es jefe, si tiene un trabajador que por error se equivoca, le pegaría en las manos? ¿Lo dejaría una tarde sin comer? ¿Le prohibiría jugar fútbol o verse con sus amigos? Desde ese punto de vista, suena bastante absurdo, pero la realidad es que como padres, hacemos eso todos los días con nuestros propios hijos. ¿Si Ud. ve a un familiar o amigo llorar, lo dejaría así nada más? Imagino que la respuesta es no. Lo normal, o mejor dicho, lo humano sería acercarse y consolar a esa persona, apoyarla, abrazarla, darle cariño y decirle que todo estará bien. Pero con nuestros hijos pasa totalmente lo contrario. Aquí, y ocupo esta palabra a propósito, lo normal es que nos digan “déjalo llorar, tienen que aprender, ya se le pasará”.

Y es que hoy lo normal es negativizar a los niños y negativizar sus acciones. Hago el ejemplo con dos frases: “Es muy hablador” o “Es mamón”. Acaso no sería mejor decir “¡NO!, no es hablador, es sociable” “¡NO!, no es mamón, es cariñoso”. Creo que al hacer positivo eso que la sociedad nos muestra como algo negativo, ayudamos a nuestros hijos a crecer más seguros, más sanos y más humanos. Porque al niño que le dicen todo el día que es hablador, crecerá con miedo a hablar. Al que le dicen todo el día que es mamón, crecerá con un corazón de hielo. Como padres, somos los primeros que debemos defender a nuestros hijos y cambiar lo negativo por lo positivo, con el fin de criarlos con confianza.

Es hora de que dejemos de pensar que un niño me está “desafiando” porque hace algo “malo” a pesar de que le he dicho cien veces que no lo haga. Es hora de que dejemos de pensar que los niños tienen que comportarse como adultos. Es hora de que como padres, estemos ahí para entenderlos, quererlos y enseñarles sin gritos ni castigos. Sólo así, creo, dejaremos de destruir, y empezaremos a construir.

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Acerca Renán Fuentealba

Renán Fuentealba
Médico veterinario, fotógrafo amateur, comediante de vez en cuando, padre y esposo. Aprendo día a día gracias a mis errores.

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