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Mochilas que Matan Competitividad

Lazzari, G. Argentina (foto columna)La presencia de un queso francés, una frutilla polaca, un aceite español o un vino italiano en una góndola argentina asusta a productores, estremece a políticos y preocupa a los sindicatos y dispara por ende reclamos proteccionistas.  

El hecho de importar productos que podríamos producir en condiciones competitivas se puede deber a dos motivos: 1) el gusto de los consumidores, 2) porque son más competitivos que nuestra producción.

En el primer caso, poco hay para decir.

En el segundo podemos sintentizar en tres títulos las mochilas que nos retrasan en la carrera de la competitividad.  

  • La mochila fiscal

El 42% del precio de los alimentos son impuestos. Un cuarto de esos impuestos corresponden a la voraz presión de los fiscos provinciales y la creciente tributación a los municipios. Argentina tiene 96 impuestos entre los tres niveles de gobierno. Cada uno con su “popular” justificación que lo hace “inflexible”. El mes de Agosto 2016 tiene 22 días hábiles y 12 vencimientos impositivos. Un empresario piensa en pagar un impuesto una vez cada dos días. Imposible pensar en ser más competitivo.

  • La mochila regulatoria

Un productor argentino enfrenta lo que podríamos denominar “la economía del permiso” donde cada decisión empresaria debe hacerse con  consentimiento estatal.  Aún, hoy con algunas regulaciones ridículas del kirchnerismo eliminadas, el estado está presente en cada decisión de compra, transporte e inversión.

En el ranking “Doing business” (haciendo negocios) que anualmente elabora el Banco Mundial, los resultados para Argentina son penosos. Ocupamos el puesto 121 cerca de Líbano, Irán, Uganda, Nicaragua y Cabo Verde. Lejos de aquellos países que nos quejamos “invaden nuestras góndolas”.

Muchos trámites, poco sentido, ninguna solución. En rigor las regulaciones son impuestos encubiertos.

  • Por ejemplo, transportar un alimento requiere entre catorce y dieciséis documentos vigentes. Los municipios exigen una deseconomía promedio del 30% en los costos de transporte sólo por el hecho de exigir un sello en la frondosa documentación.
  • Necesitamos 160 trámites para abrir una planta productora de pollos, catorce documentos para transportar una mercadería perecedera, un sobrecosto de transporte del 30% sólo para colocar un sello en la documentación comercial por el sólo hecho de ingresar a un municipio, renovaciones anuales de habilitaciones, solicitudes de permisos a gobiernos provinciales, para transportar mercadería, etc., etc. El principio de autoridad llevado al ridículo.
  • La mochila del estado inútil

La provisión de servicios públicos a la producción es deficiente.

Transportes caros, inexistencia de seguridad física para las empresas, deficientes servicios de salud, educación en estado de prestación deplorable, y un sistema financiero pensado exclusivamente para las necesidades de financiamiento del estado hace que el productor local tenga una mochila que no tiene puesta su competidor extranjero.

Si para ejemplo sobra un botón, en la Argentina tenemos una fábrica de botones.

  • La producción argentina es muy eficiente tranqueras adentro. Sin embargo transportar una producción de Salta a Buenos Aires o Rosario cuesta más que llevarla al puerto de Rotterdam.
  • La ineficiencia estatal en materia de seguridad llevó a la creación de una industria de la seguridad privada con la misma dotación de personal que la policía bonaerense. Un relevamiento propio concluye que la seguridad privada representa el 0,5% del costo de producción de fiambres y quesos.
  • Las fallas en la educación hacen que las empresas dediquen más tiempo y dinero en la formación del capital humano, lo que se traduce en mayores costos y menor productividad.
  • La legislación laboral y los costos de la alta judicialización derivada hace que un empleado argentino tenga el costo laboral de un europeo pero el salario de bolsillo de un latinoamericano.

Podríamos seguir enumerando problemas de la infraestructura, la precaria calidad de la salud, el fracaso escolar, la marginalidad, etc.

La producción argentina debe mantener dos estados. Uno inútil y otro informal. La falta de competitividad no tiene ninguna relación con la apertura económica. Y muy poca con el tipo de cambio.

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Acerca Gustavo Lazzari

Gustavo Lazzari
Argentino. Economista UCA. Empresario. 49 años, tres hijos (no hay nada igual).

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