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Y No Hice Nada…

O sea tampoco tengo mucho que hacer, pero finalmente termino siempre haciendo nada. Me quedo arreglando las mechas de las velas para que se derritan parejas, haciendo los tickets en mi agenda de las pocas cosas que ya hice… Y miro a mi alrededor buscando qué otras cosas me distraen… Pero… ¡lo logré! Nada me distrae, solo quiero seguir escribiendo. A veces me distraen mis uñas, y el tatuaje en mi dedo, que son las pocas cosas que veo mientras escribo, pero soy tan dispersa que se me olvida antes de ni siquiera poder desconcentrarme con ellas.

Pero ahí sigue mi vacío… En las cosas que dejé de hacer… ¿Serán tan realmente importantes? Por ejemplo, revisar que el depósito a plazo esté en UF y fijo a un año. ¿De verdad importa tanto eso? ¿Pasa algo si lo postergo? Quizá pierda un par de lucas… ¡15 a lo más!

Pienso en otras cosas que dejo de hacer, y una es revisar mi plan actual de celular. ¿Me estarán – literalmente – cagando? ¿Habrá mejores planes para mí? Internet más tiempo (por ejemplo) porque de los 1,5 GB que tengo al mes, el día 10, me llega una notificación de que se acabaron y que mi velocidad máxima será de 32kbs. Ese fue el fin de mi vida social ese mes, el mes de correr de wifi en wifi: me sabía todas las claves de mis amigas, hasta la de los restaurantes. ¿Será que soy muy cómoda? ¿Será que tampoco es tanta la diferencia que pagaría? O quizá los minutos ilimitados para llamar a mi número preferido… La verdad es que tampoco lo llamo tanto, así como para tener minutos ilimitados con mi persona favorita, es más, son más los miles de whatsapp que nos cruzamos en el día y las selfies, que prácticamente termino hablando con él 30 minutos en total durante el día.

La isapre… Sí… La isapre… Esa deuda que tenemos que pagar todos los meses por nuestra salud, por nuestro bienestar y por supuesto, cómo olvidar el bienestar de los doctores y dueños de la isapre, ya que con el sueldazo que se hacen ellos, a costillas tuyas, con tu 7% que aportas – incluso a veces más – no creo que lo estén pasando malito, ni que tengan mala salud. Mal no se les ve, podríamos decir. Pero ¿no será mucho lucho?

Cuando entré a mi primera pega el 2010, mi viejo me dijo que ya era hora de asumir mis gastos y bla bla (sermón) y me traspasó la deuda de mi futura salud, esa deuda vitalicia para muchos… Y ahí quede, pagando mes a mes, y lo que realmente sería el 7% de mi primer sueldito, no le llegaba ni a los talones, entonces tuve que agregar un adicional voluntario, que ya era prácticamente un 10%. Horrorizada esa misma semana, llame a la Maca, porque su tío tiene como acciones o es director o algo así, muy importante de una isapre. Le pedí que me recomendara una ejecutiva para asesorarme y ver un mejor plan, el cual le convenga más a mis 24 cortos años de edad y a mi primer sueldito. Cuento corto, no había mejor plan que el que me había tomado mi viejo hace, no sé, 7 años. Así que ahí quede, hoy sigo con el mismo plan y cuestionándome día a día si habrá algo mejor, ahora que han pasado 6 años.

Nunca pensé que terminaría haciendo una lista de las cosas reales que nunca terminé… ¿Será que las cosas no las voy a terminar nunca? ¿Serán tan realmente importantes las cosas de las que me preocupo?

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Acerca Carola Sánchez

Carola Sánchez

Diseñadora que no diseña.