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El País del Futuro que Nunca Llega

Brasil (foto columna) Fuente, The Economist PROBAR SI FUNCIONA!Stefan Zweig, quien puso fin a sus días en Petrópolis en 1942, describió a Brasil como el “país del futuro”. El escritor austriaco estaba siendo irónico: Brasil tiene un gran potencial, pero nunca ha sido capaz de desplegarlo y se queda en eso. Es la eterna promesa que jamás cumple. Tres portadas de la revista británica The Economist reflejan la misma idea, jugando con el icono brasileño más reconocible, el Cristo de Corcovado en el cerro Pan de Azúcar sobre la bahía de Guanabara, en Río de Janeiro: la primera, de 2009, pone al Cristo en ascenso vertical, como un cohete que despega; la segunda, de 2013, muestra al cohete perdiendo el rumbo y el control, y se pregunta si Brasil la ha embarrado; la última, de marzo de este año, pone a la imagen de Cristo sosteniendo un cartel donde se lee “SOS”, e incluye un título lapidario: “La traición de Brasil”.

Hemos sido testigos de la destitución de Dilma Rousseff, acto final del último experimento fallido, el encabezado por el Partido de los Trabajadores desde 2003. La promesa del PT de transformar a Brasil en una potencia global y una nación desarrollada se ha quedado trunca. Una vez más, el país del futuro tendrá que esperar otra oportunidad.

Las dos principales figuras del PT se encuentran sumidas en el descrédito. Rousseff, la primera mujer en llegar al palacio de Planalto, ha sido expulsada del gobierno por amañar las estadísticas económicas oficiales para su beneficio electoral. Luiz Inácio “Lula” da Silva, el antecesor de Rousseff y máximo líder del PT, está acusado de tratos con una constructora para acceder a un lujoso tríplex en Guarujá, en el litoral paulista. Sobre ambos planea la oscura sombra de la “operación Lava Jato”, el masivo escándalo de corrupción que involucra desvíos de fondos por más de ¡dos mil millones de dólares! en la estatal Petrobras. La figura se completa con la aguda recesión económica y el desprestigio absoluto de la clase política, incluido el nuevo Presidente Michel Temer. El ciclo del PT, que en algún momento pareció capaz de vencer problemas históricos como la desigualdad y la falta de apertura al exterior, concluye ahora en medio del fracaso más estrepitoso, imposibilitado de vencer el ciclo de auge y decadencia que caracteriza la trayectoria de Brasil y de América Latina.

Todo ha vuelto a la normalidad. Quizás Brasil logre recuperarse relativamente pronto – ya hay signos de que la economía está mejorando –, pero el optimismo de hace unos años se evaporó y la expectativa se ha diluido. Setenta y cinco años después de que Stefan Zweig lo dijera por primera vez, Brasil sigue siendo el país del futuro.

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Acerca Juan Ignacio Brito

Juan Ignacio Brito

Periodista de la UC y magíster en relaciones internacionales por la Fletcher School de la Tufts University, Boston, EEUU. Ha trabajado en medios como El Mercurio, El Metropolitano, Qué Pasa y La Tercera. Decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes. Aquí escribe a título personal.

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