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A Propósito de la Propuesta del MINEDUC

Gutierrez,M. (Foto Columna)Podría redactar una larga lista de los beneficios que tiene la presencia de la filosofía en el currículum escolar. Su valor insustituible radica, a mi juicio, en el tratamiento de los conceptos fundamentales de la experiencia humana, como el dolor, la muerte, la libertad, el bien o la verdad, lo que permite a los alumnos no solo valorar la densidad histórica de estos conceptos, sino también articular sentido u horizontes de comprensión en torno a estos. Se suman a la lista de beneficios el cultivo de las habilidades propias –aunque no exclusivas– de esta asignatura, como el pensamiento crítico, el diálogo o la búsqueda de supuestos, y el de ciertas actitudes, como la capacidad de asombro, la duda y la tolerancia. Y así, la lista podría continuar… sin embargo, creo que la discusión debe centrarse en otro punto. 

Lo preocupante de la propuesta del MINEDUC es la inconsistencia entre el diagnóstico, o las “demandas de la sociedad”, y la propuesta para satisfacer dicha demanda. El diagnóstico indica que la sociedad necesita “promover aprendizajes para participar en la sociedad y asumir los desafíos del mundo globalizado”. Entonces surge la primera pregunta: ¿cuáles son los desafíos del mundo globalizado? La sociedad de hoy necesita más que nunca actores consecuentes, capaces de denunciar la injusticia, la corrupción y el abuso en todas sus formas. Necesita generar personas capaces de mediar entre los distintos credos para combatir el fundamentalismo religioso. Necesita expertos capaces de poner en la balanza el desarrollo tecnológico y el cuidado del medio ambiente con una mirada largoplacista. Necesita seres pensantes, portadores de una perspectiva global que trascienda la hiperespecialización. Necesita asegurar las bases mínimas para que aquello que llamamos “dignidad” no sea un mero concepto de declaraciones y manuales. Y aquí surge la segunda pregunta: ¿qué asignatura de la propuesta permite a los estudiantes asumir estos desafíos?

El currículum de filosofía necesita adaptarse a este tipo de demandas; de eso no cabe duda. En el fondo, estas demandas no hacen más que cuestionar y remover los límites de los mismos conceptos fundamentales que mencionamos al comienzo, pero a la luz de nuevas circunstancias. Si esa fuera la dirección de la propuesta, le doy la bienvenida. El problema es que el MINEDUC nos ofrece un currículum tecnocrático que apenas alcanza a satisfacer las demandas más superficiales de la sociedad: productividad, eficiencia, conformismo.

Saquen sus propias conclusiones.

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Acerca Magdalena Gutiérrez

Magdalena Gutiérrez

Profesora de Filosofía