Inicio / D-Política / Quien Quiere Ser Diputado

Quien Quiere Ser Diputado

Se acercan las elecciones parlamentarias, al igual que cada cuatro años. Sin embargo, estas tienen un condimento especial, porque se dan en un marco distinto: se pasó del sistema binominal a un sistema proporcional y se efectuó un redistritaje (cambio de distribución territorial), fusionando distritos y – lo que más apetece a los partidos – se aumentó la cantidad de escaños a llenar. En noviembre de este año pasaremos de elegir los actuales 120 a un total de 155 diputados.

Ante este escenario, es dable realizarse preguntas, cuestionarse más allá de que si está bien o mal diseñado el redistritaje, de si fue hecho o no a la medida de la Nueva Mayoría, o si es o no necesario aumentar la cantidad de diputados. Es indispensable, ante la falta de credibilidad de nuestra “clase política” (que frase más mala), revisar acuciosamente si quienes tienen la intención de ingresar a la Cámara Baja tienen los méritos suficientes (o al menos los mínimos) para ello.

Uno podría suponer que los nuevos candidatos (en su mayoría y los con verdaderas opciones de ser elegidos) representan el ideario de sus respectivos partidos políticos, pero eso no lo sabemos. En estricto rigor no sabremos qué piensan, porque lamentablemente el debate de las ideas hace tiempo que ya no existe. El candidato ha terminado siendo un envase que trata de ser lo más atractivo al elector (consumidor), con el añadido de una foto (evidentemente tratada con Photoshop) con el candidato presidencial de su sector – que si va punteando en las encuestas mucho mejor –, pero del contenido nada.

Algunos se presentarán como candidatos con “experiencia” (para no ser un aparecido en su respectivo distrito): unos por ya haber ejercido cargos de representación popular, otros por haber tenido la “valentía” de ir a competir a comunas donde, objetivamente saldrían derrotados, lo que les da cierta base electoral – o moral si quieren – para poder aspirar a ese ansiado cupo y figurar en la papeleta en noviembre próximo, u otros que solamente se presentan sin haber puesto un pie en el distrito que pretenden representar.

Pero qué piensan, qué pretenden, qué pueden aportar desde la Cámara, o al menos qué competencias académicas, intelectuales o de experiencia pueden hacer de esa persona merecer el poder de determinar la legislación que nos van a regir a todos, no lo sabemos.

Algunos pensarán que con las modificaciones a la ley 18.700 (que limita el uso de propaganda estática en los espacios públicos a lugares previamente determinados y bajo ciertas reglas) ahora es más barato hacer campaña, o que al agrandarse los distritos y el mayor número de plazas a llenar hay mayores posibilidades de ser electos, o todas las anteriores. Lo cierto que la verdadera “vocación de servicio público” se encuentra en tela de juicio y al parecer son los privilegios con que cuentan nuestros legisladores los que son la real motivación para competir en noviembre. Y puede ser injusto para algunos, pero si no escuchamos sus verdaderas intenciones en un debate público rico, fluido y con altura de miras, no queda más que pensar que el atractivo de para ejercer la política hoy dejó de ser la vocación de servicio y fue reemplazada por el poder. El poder por el poder.

Y sólo a modo de ejemplo, podríamos ver qué piensan los futuros candidatos en los temas de contingencia: reforma educacional, nueva Constitución (¿la habrán leído si quiera?), matrimonio igualitario, entre muchas otras. O más puntualmente aún: gran revuelo ha causado el nombramiento por parte de la Presidenta de la ex Ministro de Justicia, Javiera Blanco, como Consejera del Consejo de Defensa del Estado, cargo que podrá ejercer hasta los 75 años o hasta que Dios le dé fuerzas, con la nada despreciable suma de 7,5 millones de pesos mensuales como remuneración. Este hecho ha sido catalogado transversalmente como impresentable, al igual como lo es la reelección ilimitada de concejales, alcaldes, diputados y senadores. Un privilegio que ni el Presidente de la República tiene. Sería interesante ver qué opinan al respecto esta “nueva” camada de futuros legisladores, si están de acuerdo a esta perpetuidad encubierta que se da en los cargos de elección popular o bien harán fuerza para que en el futuro esta situación cambie y los cargos de representación popular sean efectivamente democráticos en la práctica y no solo en el papel. Eso sí, solo si saben, a lo menos, cuáles son las funciones de un diputado.

Foto: www.angelapaloma.com

¿Quieres comentar?
Mejor Opina. De Verdad.
 

Acerca Víctor Matus

Víctor Matus

Abogado de la Universidad Pedro de Valdivia, cisternino y cruzado de tomo y lomo. Creo que todo pude ser mejor, amante de la libertad y ferviente adherente de la meritocracia. Me interesa aprender (de los que saben) y tratar de ser un aporte para mi país.

También puedes ver

Aborto

A mediados del mes de febrero de este año, un fallo de un tribunal uruguayo, …