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Quisiera Ser un Pez

quisiera ser un pez

Desde lo alto de un edificio cuelga en un andamio un joven entusiasta que vive de un oficio un tanto arriesgado, pero que disfruta en cada momento: el limpiavidrios.

Con mucha ilusión cada mañana comienza su tarea con audífonos en posición y su listado de Spotify con canciones como “Whole Lotta Love” de Led Zeppelin o “La Grange” de ZZ Top, con las que nuestro amigo roquero distiende su tiempo en las alturas. Hay una particularidad especial en su oficio que, al ser tan mecánico, le permite abrir espacio en su imaginación.

En cada piso ha descubierto una historia. Desde la trivialidad de un día cotidiano se ha permitido armar una trama que lo mantiene motivado, y así ha ido bautizando a algunos de los personajes que logra ver a través del cristal.

Cuenta que en el piso 34 de vez en cuando ve pasar al team del aire acondicionado, a los ha apodado los Ghostbusters: caminan en manada y con un particular paso medio rítmico y un tanto ladeado cada vez que tienen la misión de revisar un aparato, que se ha transformado en el leitmotif de historias que ocurren en paralelo. Suenan de fondo en su cabeza las líneas que tararea desde afuera: If there’s something strange in you neighborhood, who you gonna call? (ghostbusters)!

La hilarante aparición de la versión actualizada de “Alaraco” de Japenning con Ja, quien gesticula y abre los ojos en expresión preocupada y con signo de exclamación, como si su equipo hubiese complicado las cosas con un informe mal redactado o simplemente, porque a lo mejor su vida corre peligro de extinción constantemente y le preocupa no poder mantenerse a salvo.

“Armani” entra en escena cuando aparece con un traje de alta costura y un particular rulo que cae en su frente como Superman, con alturas de mira, su sonrisa blanca resplandeciente y un toasting fascinante, que francamente… bueno, hay leyendas de cómo llegó a su posición: dicen que iba a un casting y se perdió…

Una viejecilla de mirada inquietante trabaja desde el fondo y en una esquina, arranada y reducida a un pequeño espacio que guarda con recelo y defiende con su mirada penetrante. Nadie se mete con la “Granny”. En su escritorio hay un alto de papeles y carpetas, como si fuese una trinchera que la separa del resto del mundo, sucedida por un tazón con una foto de unos gatos. Cliché… piensa el limpiavidrios.

El pequeño Pigglet es un junior de corta estatura, y los centímetros que le faltaron por crecer decidió rellenarlos hacia los lados. Con una marraqueta aliada comienza su día antes que empiece el boom de los mandados. Y cuando llama el deber, se pone su jockey y enfoca su mirada, setea su cronómetro (aparentemente bate sus propios records dándole un sentido a su trabajo) y parte airoso a cumplir su rol, tras sacar un snicker que esconde en su bolsillo derecho, ¿quizás para tener energía y ganar velocidad?

Pero el foco de su imaginación se lo lleva Lucy in the Sky With Diamonds… (trabaja en el piso más alto del edificio, casi en el Olimpo). Una despampanante mujer muy bien vestida que aparentemente tiene algún puesto importante o quizás le regalaron un título de gerencia piensa él, porque la realidad apunta a que está muy bien contactada. Pero es tan sonriente y atractiva, que el limpiavidrios detiene su actividad unos momentos, y crea en su cabeza postales de su encuentro casual y de cómo podría funcionar su perfecta vida en santo matrimonio. Ya nada importa. En ese momento preciso desaparecen de su cabeza los estreses cotidianos, las cuentas por pagar, la hipoteca y otras morosidades varias. Ubica en su listado de Spotify la canción adecuada para representar sus emociones… Y canta desde lo más profundo al ritmo de la bachata: Quisiera ser un pez, para tocar mi nariz en tu pecera… Su alma roquera se ablanda y deja espacio para que hablen sus emociones. Es un romántico sensiblón que no dejaría por nada en el mundo su trabajo. Tiene un plan pensado, y está juntando agallas para algún día lograr generar contacto visual con Lucy, y piensa que unos carteles pueden ayudar a transmitirle el mensaje.

Nuestro romántico empedernido desciende del edificio con sus útiles de limpieza, y con alegría y nostalgia mira hacia lo alto y piensa para sus adentros “algún día…”, pero al momento de poner el pie sobre la calle se instala en su cabeza la creencia de que los sueños, sueños son.

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Acerca Sofia Contreras

Sofia Contreras

Escritora, fotográfa, amante de la comedia y gozadora de la vida, llega a Chile desde la altura de La Paz esta boliviana mitad chilena, relajada, poco conflictiva pero con bastante imaginación, que un día decidió estudiar Cine. Luego de trabajar en un par de proyectos audiovisuales, emprendió nuevos rumbos y planificó estrategias para sobrevivir a la vorágine cotidiana y tener tiempo para dedicarse a sí misma.