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El Retorno de la Educación Cívica

La educación cívica tiene por objetivo entregar a los estudiantes conocimientos sobre el rol del un ciudadano con sus respectivos derechos y deberes, entre otros. Busca que los niños y jóvenes adquirieran la capacidad de desarrollar un análisis crítico sobre el funcionamiento de la democracia y el papel de los ciudadanos mediante a la entrega de conocimientos sobre la labor del Estado y sus instituciones.

En el año 1997 la asignatura fue suprimida del sistema educacional chileno, pero ahora la Presidenta Michelle Bachelet ha promulgado la ley que establece que todos los colegios reconocidos por el Estado deben contar con un plan de formación ciudadana para sus estudiantes. Este plan debe estar presente en todos los niveles de enseñanza, desde la educación parvularia hasta la enseñanza media y comenzará a funcionar a partir del año 2017.

Este retorno es fundamental, puesto que permite evitar la alienación del joven con Estado, en una época difícil donde el individualismo es bastante imperante, ya que ¿qué interés en la política puede tener alguien que no comprende el valor de un voto o que no sabe las funciones del presidente? O llevado a otro ámbito ¿cómo le puede importar lo que ocurre en el país a alguien que no sabe lo que implica ser chileno?
La alienación se puede ver reflejada en la actual crisis electoral actual. Cuando el voto se volvió voluntario la concurrencia a las elecciones bajó considerablemente. Un ejemplo reciente de esto, según datos otorgados por el SERVEL, es la concurrencia a las primarias municipales donde el porcentaje de abstención fue de un 95%, es decir, de 5 millones de personas, votaron 300 mil.

La educación cívica quizás sea la cura a buena parte de los males que afligen al país, porque el hecho de sentirse alienado del Estado tiene su matriz en haber sido vulnerado o desilusionado por este, y la corrupción y los escándalos tienen lastimado al país. La desinformación sobre lo correcto e incorrecto hace que el ciudadano no sepa cómo reaccionar y que no se encuentre cómodo reclamando por alguna falta.

La educación cívica nos brinda el acceso a la información de nuestros derechos y deberes, cuando se conoce el origen y los argumentos de una falta se pueden denunciar. La educación cívica permitirá que las nuevas generaciones estén informadas sobre todo lo que respecta al país, permitirá que tengan los conocimientos necesarios para denunciar correctamente los abusos, permitirá que el hecho de no votar sea por una decisión propia basada en fundamentos y no por “no estar ni ahí.”

La educación cívica quizás sea la esperanza de un nuevo Chile.

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Acerca M. Ignacia Díaz de Valdés

M. Ignacia Díaz de Valdés

Estudiante de periodismo UAI