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El Robo Después del Robo

Robo (foto columna 2)Quisiera olvidar esa mañana, porque no recuerdo haber tenido un momento de mayor vulnerabilidad en la vida que ese. Decidí ir a la farmacia a comprar un medicamento por un horrible dolor de estómago.

Habiendo concluido esa tarea y a punto de subirme al auto, saqué mi billetera para comprar un chocolate a una mujer de avanzada edad que vendía estas golosinas, y en ese momento un hombre me tomó por la espalda y me dijo “no te muevas o te mato”. Intenté ingenuamente defenderme y fui golpeada en el cuello por algo contundente cayendo al suelo. Otro sujeto me arrebató la billetera y pateó mi mano.

Seguramente todo esto pasó en un par de segundos, pero para mí fueron momentos eternos, indefinibles… no hay palabras en mi mente que puedan describir mi sensación corporal y mental. Alguien me ayudó a pararme, otro me preguntó si estaba bien, otros tiraban garabatos al aire… sin embargo ya no tenía nada, nada que demostrara quién era realmente, todo iba en esa billetera.

Lo que no sabía es que ese era el inicio de muchos otros robos asociados que sufriría a partir de ese suceso que había durado un par de segundos.

Qué difícil fue que el carabinero quisiera tomar una denuncia por el robo sufrido. Para el funcionario lo ideal era solo dejar una constancia, esto le parecía más rápido y me explicaba lo engorroso que sería para mí el interponer una denuncia, debería ir a la fiscalía, aportar datos y finalmente quizás todo quedaría en nada. De todas formas decidí que la denuncia era mi camino, había sido violentada y tenía derecho a expresar lo sucedido. Ese proceso duró dos largas horas en las que relaté una y otra vez lo que había vivido.

Como esto sucedió un día viernes, me di cuenta por primera vez que era un NN en el mundo, no podía hacer ningún trámite porque no tenía cedula de identidad, no podía obtener dinero de mi cuenta corriente, porque no tenía mi tarjeta del banco, tampoco podía conducir porque no tenía licencia, no podía ir al supermercado ni cargar bencina porque no tenía dinero… Ahí se inició lo que para mí fueron una seguidilla se robos avalados por el sistema.

Debí pagar para obtener un nuevo carné, algo así como $4.000. Solicité una copia de mi licencia de conducir y para recibirla tuve que ir a una notaría, pagar $3.000 para recibir un papel que dijera que había perdido este documento, dado no servía mi denuncia. Más tarde debí pagar $6.000 más por el duplicado en el municipio. Como en mi billetera había un talonario de cheques, tuve que darle orden de no pago y publicar durante cuatro días seguidos el robo de estos documentos: otros $25.000. Y así suma y sigue para completar todos los trámites asociados a estos nefastos segundos en mi vida.

¿Cómo no sentirse robada una y otra vez si habiendo sido asaltada violentamente debes pagarle al sistema por cada documento que otro arrebató de tus cosas? ¿Cómo no sentirse violentada como ser humano si el Estado te hace pagar monetariamente y con tu tiempo cuando has sido víctima de un delito en vez de colaborar para que recuperes tu vida lo antes posible?

No dejo de pensar en ese día e idear qué podría haber hecho distinto. Seguramente nada. Lo que sí puedo hacer es reclamar con fuerza y energía que hoy no somos protegidos, que somos robados una y otra vez sin que nadie se haga cargo. Me rebelo a que todos los días existan personas que tal como yo, deban pagar por cada documento que les ha sido arrebatado con o sin violencia por otro ser humano que creyó tener el derecho de llevarse lo tuyo y que te obligó a gastar tu dinero en recuperar tu derecho a sentirte ciudadano.

 

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Acerca Alejandra Esquivel

Alejandra Esquivel

Crecí en una familia de clase media trabajadora y todo en mi vida ha sido desarrollado con la pasión que requiere un proyecto. Soy Actriz, Pedagoga Teatral y Administradora de Empresas. He realizado un largo camino aplicando el discernimiento para llegar a entender qué quiero de la vida y hacia dónde caminar. Vivo con LUPUS, hace 10 años, y esta enfermedad es parte de mi vida, pero no es mi vida. Soy apasionada y luchadora incansable por construir un mundo más justo.